Pago por uso en plataformas de IA generativa
Microsoft y las grandes empresas del sector están eliminando las tarifas planas y transfieren el coste de computación a los usuarios para frenar las pérdidas millonarias por el consumo de microchips y energía.
La industria de la inteligencia artificial ha comenzado a desmantelar el modelo de suscripción mensual para imponer un sistema de pago por uso basado en el consumo de tokens. Microsoft confirmó que, a partir del 1 de junio, todos los planes de GitHub Copilot pasarán a una facturación basada en el gasto real de los modelos utilizados. Según recoge el periodista Ed Zitron en su análisis AI's Economics Don't Make Sense, la empresa justifica esta medida como "un paso importante hacia un negocio de Copilot sostenible", lo que en la práctica supone el fin de los subsidios corporativos que ocultaban el desorbitado coste de estas herramientas.
Este cambio de estrategia responde a una realidad financiera que las empresas ocultaron para generar dependencia entre los trabajadores y trabajadoras. Datos de la propia Microsoft publicados por el Wall Street Journal revelan que la compañía perdía una media de 20 dólares mensuales por usuario, llegando a registrar costes de hasta 80 dólares en los perfiles de uso más intensivo. El informe de Zitron subraya que las empresas tecnológicas vendieron servicios a precios artificialmente bajos bajo el supuesto de que el coste de la computación caería, cuando en realidad los nuevos modelos de "razonamiento" han disparado el consumo de recursos.
La viabilidad de este complejo industrial depende de proyecciones de ingresos que la propia dirección de las empresas cuestiona. La directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, ha manifestado internamente su preocupación ante la posibilidad de que la empresa "no pueda pagar los futuros contratos de computación si los ingresos no crecen lo suficientemente rápido", según el Wall Street Journal. Para cumplir con sus obligaciones, OpenAI debería multiplicar por diez su negocio actual antes de 2030, una meta que Zitron califica de "ridícula" y propia de un sistema basado en capital ficticio y promesas incumplibles.
El endeudamiento para sostener esta gigantesca infraestructura amenaza con provocar un efecto dominó en el sector financiero. Oracle ha comprometido su solvencia en la construcción del campus de datos Stargate Abilene, un proyecto de 52.800 millones de dólares destinado exclusivamente a OpenAI y financiado vía emisión masiva de deuda. El análisis de AI's Economics Don't Make Sense advierte que, si OpenAI no alcanza los 852.000 millones de dólares en ingresos y financiación que proyecta para 2030, Oracle no podrá recuperar su inversión, lo que pone en riesgo incluso el patrimonio personal de su fundador, Larry Ellison, quien mantiene préstamos millonarios garantizados con sus propias acciones.
La transición hacia el pago por uso muestra cómo la inteligencia artificial funciona como un mecanismo de extracción de valor que prioriza el beneficio de los fabricantes de microchips y propietarios de centros de datos por encima de cualquier utilidad social. Al obligar a las personas usuarias a gestionar su propio "gasto de tokens", las empresas eliminan la predictibilidad del coste y precarizan aún más el entorno laboral. Este escenario, según concluye la investigación de Ed Zitron, demuestra que el sector ha operado bajo un modelo de engaño para expandir una tecnología cuya existencia se justifica con la destrucción de recursos y la acumulación de deuda insostenible.