Mantendrán en la Policía Municipal de Bilbo (Bizkaia) al agente que fue condenado por violencia machista: colocó un dispositivo GPS a su expareja y la acosó persiguiéndola a través del mismo. Según El Correo, le han impuesto una pena de tan solo dieciocho meses, con suspensión de empleo y sueldo. Sin embargo, Itaia de Bilbo denuncia que el agente seguirá en la policía municipal, pues no lo han expulsado del cuerpo por acosar a su expareja.

Itaia recuerda que el agente utilizó su "posición de poder" y "recursos policiales" para acosar a su expareja. Las medidas adoptadas ante los hechos, sin embargo, han dejado al descubierto "la impunidad y la protección que tienen los policías para agredir y acosar", según la organización. Por tanto, consideran imprescindible "señalar a las figuras que actúan con total impunidad y a los responsables que las protegen y blanquean".

El caso salió a la luz en diciembre del año pasado, después de que la mujer que sufría el acoso presentara una denuncia a finales de noviembre. Denunció que estaba siendo acosada por su expareja: en todo momento sabía dónde estaba ella, y se personaba constantemente en esos lugares. Las sospechas de la mujer se confirmaron cuando encontró un dispositivo GPS escondido en el tubo de escape de su coche; se lo había colocado su expareja para poder controlarla.