Emboscada naxalita en Chhattisgarh contra el Ejército indio
El Ejército Guerrillero de Liberación Popular abate a cuatro soldados con un artefacto explosivo en el distrito de Kanker; la propaganda gubernamental sobre la “destrucción de la guerrilla” vuela también por los aires.
El Ejército de la India sufrió la pérdida de cuatro efectivos el pasado 2 de mayo durante una incursión guerrillera en el distrito de Kanker, en el estado de Chhattisgarh. Según informaciones publicadas por el portal Yeni Demokrasi, las bajas se produjeron cuando las tropas estatales activaron un artefacto explosivo colocado por el Ejército Guerrillero de Liberación Popular (PLGA), brazo armado del Partido Comunista de la India (Maoísta). Tres militares murieron al instante y un cuarto falleció posteriormente en un centro hospitalario tras la detonación.
Esta acción armada se produce apenas un mes después de que las instituciones oficiales del Estado indio declararan, el 31 de marzo, su intención de "eliminar a los maoístas de la India". Los hechos ocurridos en Kanker invalidan el discurso del régimen de Narendra Modi, que ha intensificado la denominada Operación Kagaar. Esta campaña sangrienta de cerco y aniquilación anticomunista y racista busca militarizar áreas ricas en recursos naturales con el uso de la fuerza contra la resistencia naxalita y las comunidades adivasis, que defienden con las armas la soberanía sobre sus territorios frente a los intereses extractivistas, sufriendo una media de 2 civiles, heridos o desplazados por cada insurgente maoísta asesinado.
El Comité de Coordinación del Norte del PCI (Maoísta) señaló en un comunicado recogido por fuentes locales que estas acciones son una respuesta a la ofensiva del Estado y un mensaje contra lo que denominan una línea "tasfiyeci-ihanetçi" (liquidacionista-traidora). La guerrilla reafirmó así su voluntad de profundizar la Guerra Popular frente a la presión militar del enemigo. Semanas antes, en los bosques de Saranda, otra unidad guerrillera causó heridas a cinco efectivos de los batallones COBRA y Jharkhand Jaguar, fuerzas de élite que se vieron obligadas a retirarse ante la potencia de fuego insurgente.
La operatividad de la guerrilla, formada en gran medida por minorías oprimidas y mujeres, persiste a pesar de la caída en combate de cuadros veteranos. El pasado 13 de abril, la comandante Rangaboina Bhagya, conocida como "Rupi", cayó en combate tras un enfrentamiento de varias horas contra las fuerzas estatales en Kanker. Rupi, de 46 años y con secuelas físicas de poliomielitis, era una de las dirigentes más buscadas por el Estado indio, que ofrecía una recompensa de 500.000 rupias por su captura. Durante dos décadas, la comandante desarrolló labores de organización en la Asociación Revolucionaria de Mujeres Adivasi y en la defensa de los derechos sobre la tierra y el agua (jal-jangal-zameen).
A pesar de que las fuerzas policiales retuvieron su cadáver durante 48 horas, miles de personas se congregaron en Telangana para despedir a la guerrillera comunista bajo el saludo adivasi "Johar Bhagya". Estas movilizaciones de apoyo popular y la persistencia de las emboscadas evidencian que el aparato de propaganda del Gobierno no ha logrado quebrar los lazos entre la organización revolucionaria y las masas campesinas pobres. Así, el Ejército Guerrillero de Liberación Popular se mantiene como una piedra en el zapato del Estado indio, que no consigue sofocar la lucha armada ni con la represión, ni con la propaganda, ni el control social de las zonas tribales.