El Parlamento de Rumanía aprobó este 5 de mayo una moción de censura que pone fin al Gobierno del primer ministro Ilie Bolojan, del Partido Nacional Liberal (PNL, derecha liberal europeísta). La iniciativa recibió el respaldo de 281 legisladores, superando con creces los 233 votos necesarios para el cese del Ejecutivo. La propuesta fue impulsada de forma conjunta por el Partido Socialdemócrata (PSD, principal fuerza de la oposición) y la Alianza para la Unidad de los Rumanos (AUR, formación de extrema derecha y ultranacionalista), logrando una mayoría transversal contra los liberales.

La caída del gabinete de Bolojan se produce apenas diez meses después de su formación y se remonta a la fractura de la coalición gubernamental de finales de abril. En esa fecha, el PSD abandonó sus responsabilidades de gobierno ante el rechazo a las medidas de recorte impuestas por Bolojan, que incluían subidas de impuestos a las capas populares y recortes en el gasto social y salarial. Según datos de agencias como Reuters y AP, Rumanía cerró 2025 con un déficit público del 7,9 %, el más alto de la Unión Europea, una cifra que el Gobierno de Bolojan intentó rebajar con una redistribución regresiva que castigaba la capacidad de consumo de los trabajadores.

Durante la sesión parlamentaria, Ilie Bolojan calificó la moción de "cínica y artificial", asegurando que la decisión responde a "cálculos políticos cortoplacistas" de sus antiguos socios. Por su parte, el líder socialdemócrata Sorin Grindeanu afirmó que "hay vida después de la moción", mientras el presidente del país, Nicușor Dan, anunció una ronda de consultas para tratar de formar un nuevo Ejecutivo pro-UE que evite el adelanto electoral. La tarea no será fácil.

La caída del Gobierno ha provocado una respuesta inmediata de los inversores, llevando al leu rumano a alcanzar un mínimo histórico frente al euro por el temor a que la inestabilidad política dificulte el recorte fiscal que pide Bruselas. La caída del Gobierno de Bolojan pone en riesgo el desembolso de unos 11.000 millones de euros procedentes de fondos de la Unión Europea, cuya llegada depende de aplicar las reformas y recortes dictados por la Comisión Europea.

En ese sentido, la alianza temporal entre el PSD y la ultraderecha de AUR muestra el agotamiento del consenso liberal en un país importante para Bruselas por su frontera con Ucrania. Mientras las élites políticas de Bucarest negocian la configuración de un nuevo consejo de ministros, la población rumana se enfrenta a una crisis de reproducción marcada por la devaluación de la moneda y la amenaza de nuevos programas de recortes estructurales para satisfacer a los acreedores internacionales.