Israel y Estados Unidos mantienen consultas al más alto nivel para ejecutar una nueva serie de ataques militares contra territorio iraní, según ha revelado una fuente israelí anónima a la cadena estadounidense CNN. La operación, que se describe como una campaña "corta" y "limitada", asegura perseguir el objetivo de "presionar a Teherán en la mesa de negociaciones tras la ruptura de facto de la tregua acordada el pasado 8 de abril". Los planes operativos, que estarían pendientes de la aprobación final del presidente Donald Trump, se dirigen, en teoría, contra "infraestructuras militares", "centros de desarrollo de misiles" y "emplazamientos vinculados al programa nuclear y energético" de la República Islámica. Los bombardeos anteriores hacen que estos planes de ataque sean más que dudosos.

El recrudecimiento de las hostilidades se concentra en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha establecido un control militar que Washington califica de "intolerable". Ante la interferencia iraní en el tráfico marítimo, el Pentágono ha lanzado el "Project Freedom" para escoltar buques mercantes, una medida que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha tildado de "violación del alto el fuego y la imposición de un bloqueo". Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha presentado un nuevo mapa donde declara su soberanía militar sobre la zona. Ghalibaf advierte a las potencias occidentales: "Todavía ni siquiera hemos empezado".

La parálisis del estrecho de Ormuz ha desencadenado que las empresas productoras de petróleo sigan subiendo los precios del crudo en los mercados energéticos mundiales. Un informe de S&P Global Energy advierte de que, incluso si la vía marítima se reabriera de inmediato, se necesitarán "al menos siete meses adicionales" para restablecer por completo la producción de petróleo y gas. Además, la entidad reconoce que incluso esta estimación es "optimista" y depende de que no existan daños permanentes en la infraestructura energética, como los causados por las represalias iraníes con drones en puertos estratégicos como Salalah, en Omán. La prolongación del cierre podría extender la crisis de suministro de energía hasta finales de 2026 o incluso 2027.

La escalada militar ya ha traspasado las fronteras de Irán e la Palestina ocupada. Los Emiratos Árabes Unidos han procedido al cierre parcial de su espacio aéreo tras recibir impactos de misiles y drones, presuntamente iraníes, por primera vez desde el inicio de la tregua. Irán, por su parte, niega la autoría de los lanzamientos. Ante esta situación, el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, y el general Dan Caine han comparecido en el Pentágono para reafirmar la intención de Washington de "golpear fuerte" si Irán no cede en sus posiciones. Mientras tanto, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, ha expuesto una visión de "nueva gestión" sobre la navegación en el Golfo Pérsico.

Este nuevo ciclo de violencia se enmarca en la guerra iniciada el pasado 28 de febrero de 2026, que ya ha provocado daños en al menos 16 instalaciones militares estadounidenses y miles de muertes en la región por los ataques de EEUU e Israel. La coordinación entre los sionistas y los estadounidenses para reanudar los bombardeos amenaza con sacudir las economías del mundo, transfiriendo los costes de la guerra de agresión contra Irán a la clase trabajadora mediante la destrucción y el encarecimiento de bienes básicos. Ante la posibilidad de que el alto el fuego fracase, fuentes israelíes indican a CNN que el ejército contempla también intensificar los ataques "contra Hezbollah" en todo el Líbano.