El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno español ha financiado, a través del proyecto European Monarchies in Comparative Perspective (THE CROWNS), una investigación que sitúa a la monarquía española como la institución de este tipo con menor apoyo entre los siete países europeos analizados. Los datos, obtenidos mediante el Comparative Monarchies Survey y encuestas ciudadanas realizadas a finales de 2025, muestran que el 51,5% de los encuestados en el Estado español prefiere una República, frente a un 48,5% que defiende el mantenimiento de la forma de Estado actual.

La investigación, dirigida por los investigadores de la Universidad de Murcia (UM) Antonia Martínez y Antonio Garrido, arroja una insatisfacción mayoritaria y bastante profunda con la institución. El 53,8% de los españoles declara estar “poco o nada satisfecho” con la Corona, una cifra que contrasta con el 46,2% que manifiesta niveles altos de satisfacción. Según el dossier de resultados del proyecto, el Estado español lidera los indicadores negativos en comparación con Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica y Países Bajos, especialmente en lo relativo a la percepción de utilidad y ejemplaridad. En el Estado español, se aplicó una muestra representativa a nivel estatal de la población adulta (18+ años), con cuotas o ponderación por edad, sexo, región, tamaño de municipio y perfil socioeconómico/ideológico, siguiendo la misma metodología en todos los países para permitir la comparación.

El rechazo a la corona se agudiza entre las mujeres, los jóvenes de entre 18 y 35 años y los sectores de izquierda, quienes otorgan puntuaciones medias inferiores a 5 sobre 10 en atributos como “neutralidad y transparencia”. Además, el estudio destaca una percepción social muy alta sobre la existencia de comportamientos corruptos en el seno de la institución: la ciudadanía puntúa con un 7,06 sobre 10 la afirmación de que “algunos miembros de la familia real cometen actos reprobables”. Esta desconfianza se traduce en una demanda mayoritaria (6,60 sobre 10) de “reducir el tamaño” de la familia real.

Respecto a los integrantes actuales de la jefatura del Estado, Felipe VI obtiene un “aprobado en honestidad y empatía”, aunque la investigación revela que su figura suspende entre los jóvenes y las posiciones políticas de izquierda. Por su parte, la estrategia de comunicación institucional intenta apoyarse en las figuras de Letizia y Leonor para frenar el desgaste de la marca Borbón, pero tampoco están para echar cohetes: ambas tienen puntuaciones algo superiores al 5 en “su contribución a la imagen de la Corona y el respeto a principios éticos”.

Finalmente, el equipo investigador de la Universidad de Murcia identifica una brecha entre la opinión pública y los aparatos de poder. Mientras que la ciudadanía y las redes sociales son señaladas como los actores más críticos con la monarquía, el estudio concluye que los partidos políticos y los grandes medios de comunicación tradicionales tienden a verse como “menos críticos”, ejerciendo un papel de protección de la institución frente a la opinión pública, cada vez más distanciada de la Casa Real.