El Ministerio de Educación y del Mérito de Italia, dirigido por Giuseppe Valditara, ha mandado a los centros de enseñanza secundaria las nuevas "Indicaciones Nacionales" para impartir filosofía, en las que se excluye explícitamente a Karl Marx de la lista de autores fundamentales. La reforma, diseñada por una comisión de expertos designada directamente por el Ministerio, también hace desaparecer de los programas a Antonio Gramsci, referente del marxismo italiano, cuya mención ha sido sustituida por un enfoque en el "neoidealismo crociano y gentiliano". Según denuncian más de 60 académicos y docentes universitarios en una petición pública en el Corriere della Sera encabezada por el filósofo Massimo Cacciari, estas exclusiones "no son inocentes" y responden a un intento del Gobierno de imponer una nueva "hegemonía cultural de derecha".

El nuevo diseño curricular reduce drásticamente el peso del pensamiento político moderno. Las directrices ministeriales obligan ahora a los docentes a elegir "al menos uno" entre Hobbes, Locke y Rousseau, impidiendo que el alumnado comprenda de forma integral las distintas opciones que dieron forma a la racionalidad política contemporánea. Asimismo, la reforma orilla a figuras clave del racionalismo y el idealismo alemán como Spinoza, Leibniz, Fichte y Schelling, mientras que limita el estudio de Immanuel Kant a una genérica "idea de crítica", despojándolo de sus dimensiones morales e histórico-políticas. Los firmantes del manifiesto califican el resultado como un "verdadero desastre" y una "albóndiga envenenada" destinada a entregar a las nuevas generaciones una formación "incapaz de proporcionar las herramientas necesarias para comprender la complejidad del mundo".

Las únicas menciones al marxismo, a través de la Escuela de Frankfurt

La presidenta de la comisión encargada de la revisión, Loredana Perla, ha defendido la medida ante la agencia Ansa argumentando que los nombres citados son solo "ejemplos no vinculantes" y que, aunque Marx no aparezca, se mencionan "movimientos y corrientes". No obstante, la realidad de los textos muestra que el marxismo solo aparece mencionado de forma marginal y, según los críticos, "curiosamente" vinculado a la Escuela de Frankfurt en el programa del último año. Los docentes universitarios alertan del riesgo de potenciar una "filosofía italiana genérica del siglo XIX".

Explicar Croce y Gentile sin la interpretación de Gramsci

La purga de Gramsci resulta especialmente técnica en su ejecución, ya que el Ministerio propone estudiar a Benedetto Croce y Giovanni Gentile —figura esta última vinculada al pensamiento fascista— "abstraídos de la crítica que de ellos hizo Gramsci". Para la senadora Cecilia d’Elia, del Partido Democrático, resulta "evidente el intento de incidir en la llamada hegemonía cultural a través de opciones discrecionales". La reforma también introduce una denominada "modalidad temática" que, según los expertos, busca "diluir el encuadre histórico-crítico" y "neutralizar la profundidad crítica de la filosofía" en favor de temas de actualidad tratados de forma superficial, sacrificando el estudio riguroso del siglo XIX y XX.

Esta maniobra institucional se sitúa en un contexto más amplio de desmantelamiento de los instrumentos de análisis de clase en el sistema educativo público italiano. Al eliminar la base materialista del currículo, el Gobierno de Valditara priva a los hijos e hijas de la clase trabajadora de las categorías conceptuales necesarias para entender su propia posición en la estructura social. Los firmantes de la petición, entre los que se encuentran nombres como Stefano Azzarà, Luca Basso y Fabio Frosini, han exigido la retirada inmediata de estas líneas maestras y abrir una discusión "auténticamente democrática" que incluya a todos los actores del mundo escolar y universitario, frente a lo que consideran un proyecto unitario para debilitar la formación intelectual de la juventud.