Dimite el Secretario de Sanidad británico y deja al Gobierno de Starmer al borde del colapso
La renuncia de Wes Streeting por su "falta de confianza" en el Primer Ministro desata una crisis interna tras el descalabro electoral laborista y el ascenso de Reform UK.
El Secretario de Estado de Salud y Atención Social del Reino Unido, Wes Streeting, presentó este jueves su dimisión irrevocable, convirtiéndose en el primer miembro del gabinete en abandonar el Ejecutivo de Keir Starmer. La renuncia se produce en medio de una tormenta política aguda para el Gobierno laborista, castigado por los resultados de las elecciones locales de la semana pasada, donde la formación perdió cientos de concejales y el control de ayuntamientos importantes en bastiones históricos. En su carta de despedida, recogida por la cadena BBC, Streeting arremete contra la dirección de Starmer tras menos de dos años en el poder: "Donde necesitamos visión, tenemos un vacío; donde necesitamos dirección, tenemos deriva".
La salida de Streeting, considerado un peso pesado del ala derecha del partido, ha servido de catalizador para una rebelión interna que ya suma a cuatro ministros de menor rango y a cerca de 90 diputados que exigen abiertamente la salida de Starmer o un calendario de transición. Según informa Al Jazeera, la crisis se ha agravado con la dimisión del diputado Josh Simons, quien ha renunciado a su escaño para facilitar que el actual alcalde de Gran Manchester, Andy Burnham, regrese al Parlamento y dispute el liderazgo del partido. Streeting ha sido explícito al señalar que la impopularidad del Gobierno ha sido un "factor común" en las derrotas sufridas en Inglaterra, Escocia y Gales, concluyendo que Starmer no debe liderar al laborismo en las próximas elecciones generales.
El descontento en las filas laboristas proviene de una gestión caracterizada por políticas de recorte que han golpeado las condiciones de vida de la clase trabajadora británica, como el recorte de las ayudas energéticas para jubilados (winter fuel payment). Estas decisiones, sumadas a una inflación que erosiona los salarios reales, ha provocado un trasvase de votos hacia Reform UK, formación fascista que obtuvo más de 1.400 escaños. Streeting, por su parte, señala en su misiva que "los diputados y los sindicatos laboristas quieren que el debate sobre lo que viene sea una batalla de ideas", e insta al Primer Ministro a "facilitar un proceso de sucesión amplio".
Pese a la presión, Keir Starmer ha nombrado a su hombre de confianza James Murray como sustituto interino en Sanidad y ha manifestado su intención de mantenerse en el cargo. En su respuesta oficial a Streeting, Starmer defiende su gestión y advierte de que un desafío a su liderazgo "sumiría al país en el caos", una postura secundada por la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, quien pidió "no poner la economía en riesgo". Sin embargo, fuentes parlamentarias citadas por el diario The Guardian indican que el liderazgo de Starmer se encuentra en "soporte vital", a la espera de si los críticos logran reunir las 81 nominaciones necesarias para forzar un concurso de liderazgo formal bajo las reglas del partido.
La parálisis gubernamental se produce en medio del deterioro de los servicios públicos y un encarecimiento del coste de la vida que el Gobierno no ha logrado revertir. Varios analistas de izquierdas señalan que fue el propio Starmer quien abonó el terreno cultural para que se produjera esta derechización, asumiendo varios puntos de la agenda reaccionaria con políticas antimigratorias, represivas y belicistas.
Por el momento, Starmer parece decidido a aguantar el desafío de los críticos, mientras emergen en las quinielas figuras como la viceprimera ministra Angela Rayner o el exlíder Ed Miliband como posibles competidores en el juego de la silla que se abre ante una eventual caída de Starmer.