La coalición gubernamental encabezada por Benjamín Netanyahu ha registrado este miércoles en la Knesset (parlamento) un proyecto de ley para disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas, intentando arrebatar la iniciativa a una oposición que ya había presentado sus propias propuestas de adelanto electoral. La maniobra parlamentaria, encabezada por el diputado del Likud, Ofir Katz, se produce en un escenario de fractura interna por la negativa de Netanyahu a garantizar la exención del servicio militar para los estudiantes de escuelas talmúdicas (yeshivás), lo que ha provocado que los partidos ultraortodoxos retiren su apoyo al Ejecutivo. De superar las tres lecturas legislativas obligatorias, los comicios deberán celebrarse en un plazo máximo de cinco meses, poniendo fin a una larga y belicosa legislatura.

La decisión del premier israelí coincide con la celebración sionista del Día de Jerusalén, que conmemora la ocupación de la zona oriental de la ciudad en 1967, y que este año ha derivado en otra jornada de violencia sistemática contra la población nativa. Decenas de miles de colonos jóvenes han desfilado en la denominada "Marcha de las Banderas" por el barrio musulmán de la Ciudad Vieja, protegidos por un despliegue masivo de miles de efectivos policiales que forzaron el cierre de los comercios locales. Estos actos suelen movilizar a colonos para foguearlos en la violencia contra el pueblo desde una edad muy temprana. Según reporta Al Jazeera, los participantes han protagonizado numerosos linchamientos contra residentes e incluso contra activistas israelíes que trataban de impedir las agresiones, mientras coreaban consignas como "muerte a los árabes" o "que arda vuestra aldea".

La tensión ha escalado hasta el ámbito diplomático tras la incursión del ministro sionista de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, en la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo), donde izó la bandera de Israel frente a la Cúpula de la Roca, el tercer lugar sagrado del Islam. El Gobierno de Jordania, encargado de la custodia de los lugares santos según el statu quo histórico, ha calificado la acción de "provocación inaceptable" y "violación flagrante del derecho internacional". Por su parte, el diputado Ofer Cassif, del partido Hadash, ha denunciado ante los medios que la policía israelí actúa como una "milicia privada" de Ben-Gvir, permitiendo "linchamientos y destrucción de tiendas" sin intervenir para proteger a la población agredida.

En la periferia de este despliegue de violencia sionista, la sociedad colonial mantiene focos de protesta activa en ciudades como Tel Aviv, donde se exige una investigación estatal por los fallos de seguridad del 7 de octubre de 2023 y la dimisión inmediata de Netanyahu. Mientras tanto, el primer ministro ha tenido que comparecer públicamente para desmentir rumores sobre el deterioro de su salud, asegurando que se encuentra en "excelente estado" a pesar de la crisis política y las demandas de relevo en la jefatura del Estado.

Esta escalada de violencia en Jerusalén coincide también con el 78º aniversario de la Nakba ("catástrofe"), que recuerda la limpieza étnica, la expulsión, el desplazamiento forzado y el asesinato de miles de palestinos en 1948 por parte de la ocupación sionista. Según informa la agencia EFE y fuentes de la ONU, en ciudades de Cisjordania como Ramallah se han llevado a cabo marchas y actos simbólicos por el derecho al retorno, vinculando la conmemoración histórica con los bombardeos actuales y el desplazamiento continuo de la población, actos que la diáspora palestina y los movimientos propalestinos celebrarán en todo el mundo.

La secuencia de las celebraciones supremacistas del sionismo y el luto palestino parecen condensar la historia reciente del pueblo palestino en dos días. Este 15 de mayo se convierte así en uno de los puntos de mayor fricción de la última década.