El Ejército de los Estados Unidos, a través de su Comando Sur, informó este miércoles sobre el despliegue estratégico del portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz y su correspondiente grupo de ataque en las aguas del mar Caribe. Esta movilización militar coincide temporalmente con un notable endurecimiento en la brutal campaña de presión política y económica que la administración del presidente Donald Trump ejerce sobre Cuba. A través de un comunicado emitido en la plataforma social X, la jefatura militar encargada de las operaciones en Latinoamérica dio la "bienvenida" oficial a la flota y detalló que el USS Nimitz, junto al Ala Aérea Embarcada, el destructor USS Gridley y el buque de suministro USNS Patuxent (T-AO 201), representan "la máxima expresión" de la presencia de las fuerzas armadas estadounidenses en la región.

El anuncio se produce de forma simultánea a un incremento crítico en la hostilidad de los mensajes emitidos desde Washington hacia La Habana. Ambos países mantenían desde hace meses rondas de negociación bilaterales motivadas por el criminal bloqueo petrolero que la Casa Blanca impuso a la isla caribeña. Tras confirmarse ayer la presentación de una acusación formal por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro, la tensión ha escalado aún más.

La actual movilización de recursos navales sigue una línea operativa similar a la observada a finales del año pasado, cuando Washington envió al mar Caribe al portaaviones USS Gerald Ford. Dicha unidad militar terminó proporcionando un soporte crítico en las operaciones que concluyeron en el secuestro del expresidente venezolano Nicolás Maduro en enero, antes de que el navío modificara su rumbo hacia Oriente Medio para sumarse a la campaña militar activa contra Irán. El USS Nimitz también estuvo involucrado durante cuatro meses, a mediados de 2025, en la denominada operación 'Martillo de Medianoche', un despliegue conjunto en el que Estados Unidos e Israel bombardearon Irán.