El ejército genocida anunció este domingo una significativa intensificación de sus operaciones terrestres y aéreas en el sur del Líbano, destacando la ocupación del estratégico castillo de Beaufort, una fortaleza de alto valor posicional ubicada al norte del río Litani. Según un comunicado oficial emitido por las fuerzas de ocupación, esta nueva fase de la invasión, que comenzó hace varios días con el despliegue de un importante contingente de tropas terrestres, forma parte de una maniobra orientada a expandir la denominada "Línea de Defensa Avanzada".

A través de un videomensaje difundido por su oficina, Netanyahu aseguró que "las fuerzas armadas han superado la barrera del miedo" y confirmó haber impartido instrucciones precisas para consolidar y extender el control sobre los emplazamientos que van ocupando. Históricamente, la fortaleza ya había sido ocupada por los genocidas durante la invasión de 1982 hasta el año 2000, cuando la zona fue liberada por Hezbollah. Siguiendo con la ocupación, las autoridades militares israelíes señalaron que pretenden invadir próximamente la zona del río Saluki.

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Bombardeos en la ciudad de Tiro.

Este avance representa una transgresión de la "línea amarilla", un perímetro de exclusión y limpieza étnica de unos diez kilómetros impuesto por los genocidas a mediados de abril a lo largo de la frontera, similar al modelo aplicado en Gaza. El mando militar israelí ratificó que sus tropas han cruzado el río Litani, el cual delimita la "zona desmilitarizada" establecida por la ONU, y que continúan expandiéndose hacia nuevas áreas. Este recrudecimiento de la actividad terrestre ocurre tras una jornada de viernes caracterizada por un incremento en el lanzamiento de proyectiles y drones por parte de Hezbollah hacia el norte de la Palestina ocupada, lo que activó de forma ininterrumpida las alarmas antiaéreas durante la noche y ha provocado el cierre de los centros 'educativos' de la zona.

3.300 muertos, 10.000 heridos y 200.000 expulsados

De forma paralela a las incursiones terrestres, la aviación israelí ha mantenido una campaña de bombardeos en diversos puntos del país. Las operaciones en la ciudad de Tiro se ejecutaron después de que el comando israelí ordenara la semana pasada la expulsión de 200.000 civiles de esta urbe declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Según informes de la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN), los ataques aéreos se han extendido a distritos como Sidón, Nabatieh y la capital, Beirut. La agencia oficial libanesa detalló que un bombardeo en la localidad de Deir al Zahrani destruyó varias viviendas y provocó "un número indeterminado de muertos y heridos", mientras que ataques perpetrados por drones afectaron a civiles en una motocicleta en Al Qusaibah y causaron daños materiales a una ambulancia de la Autoridad Islámica de Salud en Al Sharqiya. En el distrito de Tiro, los proyectiles impactaron en Burj Qalawiya y en la zona de Abasiya, afectando las inmediaciones del Hospital Hiram, además de registrarse un ataque contra trabajadores agrícolas en Burj al Shamali, solo por mencionar unos pocos casos.

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Médicos libaneses son bombardeados cuando acudían a atender heridos.

De acuerdo con los últimos balances oficiales del Ministerio de Salud Pública del Líbano, emitidos este fin de semana, la cifra de ciudadanos libaneses heridos ya supera los 10.000 y asciende a más de 3.300 la de personas asesinadas por fuerzas israelíes desde el pasado 2 de marzo. De esos 3.300, el Ministerio ha detallado que al menos 133 son trabajadores sanitarios asesinados durante el ejercicio de su labor. Por su parte, las bajas en las filas del ejército genocida alcanzaron los 25 efectivos desde el inicio de la operación, tras el aumento en la respuesta mediante drones de Hezbollah.