Los ministros de Salud de los ocho países que integran la Comunidad de África Oriental (EAC) han acordado la implementación inmediata de medidas regionales urgentes destinadas a fortalecer la respuesta sanitaria frente al brote de ébola localizado en el este de la República Democrática del Congo (RDC) y que ya se ha propagado a Uganda. Tras la conclusión de una reunión virtual de emergencia celebrada durante varios días de esta semana, el organismo con sede en Arusha, Tanzania, emitió un comunicado oficial en el que detalla el pacto para armonizar la vigilancia epidemiológica y los protocolos de protección en todos los aeropuertos, puertos y pasos fronterizos terrestres de la región.

La estrategia regional establecida obliga a los Estados miembros a desplegar controles estrictos en las zonas afectadas y en los puntos de entrada oficiales, incluyendo la vigilancia de fronteras "porosas", todo ello en estricta conformidad con las regulaciones nacionales y las directrices vigentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, los titulares de las carteras de Salud decidieron establecer un grupo de trabajo técnico regional que asumirá la coordinación operativa ante la emergencia. Este comité, integrado por expertos designados por cada país, tendrá la responsabilidad de monitorear la evolución del virus, coordinar las intervenciones sobre el terreno, revisar las tendencias de contagio y emitir informes periódicos. Para optimizar estos esfuerzos, la EAC destacó la importancia de compartir información epidemiológica en tiempo real, al tiempo que instó a mantener el despliegue de laboratorios móviles y especialistas en ubicaciones estratégicas y focos de contagio detectados.

Por su parte, las autoridades sanitarias de la RDC elevaron el balance oficial a 363 casos confirmados acumulados desde el inicio de la emergencia, registrándose un total de 62 fallecimientos. Estas cifras representan un incremento de 19 nuevos contagios y dos muertes respecto a los datos reportados el martes. El brote epidémico, que fue declarado de manera oficial el pasado 15 de mayo en la provincia nororiental de Ituri, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, ha logrado expandirse hacia las vecinas provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Paralelamente, en territorio ugandés se han detectado hasta la fecha quince contagios, entre los que se incluye un fallecido por un caso considerado importado desde el territorio congoleño.

Los análisis de laboratorio confirman que el brote actual se corresponde con la cepa de Bundibugyo, una variante del virus que presenta una tasa de letalidad que oscila entre el 30% y el 50%, y para la cual no existe actualmente ninguna vacuna autorizada ni un tratamiento médico específico. Ante este escenario, la OMS mantiene una calificación de riesgo alto para la región de África subsahariana, aunque estima que el riesgo a escala global sigue siendo bajo.