El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) anunció que las fuerzas armadas estadounidenses lanzaron este miércoles una segunda jornada consecutiva de ataques aéreos contra múltiples objetivos en territorio iraní. La operación militar, calificada oficialmente por Washington como una acción de "autodefensa", se ejecutó esta medianoche (horario centroeuropeo) bajo las instrucciones directas del presidente Donald Trump. Este nuevo bombardeo continúa la escalada iniciada el martes tras el incidente con un helicóptero estadounidense en el estrecho de Ormuz en el que, según afirma Washington, un dron iraní habría impactado contra el aparato forzando un aterrizaje de defensa en el que no hubo heridos, acusación que Teherán ha negado rotundamente.

Esta nueva oleada de bombardeos se da mientras Trump insiste, como ha hecho en más de 40 ocasiones ya, en que el acuerdo de paz con la República Islámica está "practicamente cerrado y listo para ser sellado": "Les dimos duro ayer, y les vamos a volver a golpear; realmente cerca de un acuerdo, pero ellos siguen dándonos largas", afirmó anoche.

Según informaron fuentes militares a través de un comunicado oficial recogido por el medio estadounidense Politico, los ataques de esta segunda jornada se dirigieron contra instalaciones de defensa y de radar situadas en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, así como contra centros de mando y control de aeronaves no tripuladas. Una fuente oficial estadounidense, que solicitó el anonimato para revelar detalles confidenciales, confirmó que estos bombardeos complementan la ofensiva iniciada el martes.

Horas antes de que se iniciara la ofensiva del miércoles, tanto el presidente Trump como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, habían anticipado públicamente la inminencia de estos nuevos ataques para hoy. Hegseth advirtió de manera explícita que las fuerzas estadounidenses atacarían instalaciones clave y "golpearían con dureza" a Irán ante lo que la administración califica como "una agresión injustificada y continuada". Hasta el momento, las autoridades estadounidenses han manifestado que se desconoce el alcance exacto de los daños materiales o la existencia de bajas humanas resultantes de las incursiones aéreas. 

En declaraciones emitidas por su plataforma Truth Social, Trump afirmó que más 100 millones de barriles de petróleo habrían salido "mediante una operación secreta" del Estrecho en el último mes, recalcando que es EEUU quien controla Ormuz.

Respuesta iraní

Según fuentes iraníes oficiales, Irán ha reconocido daños materiales limitados tras los ataques de ayer, principalmente en zonas como Jask, Sirik, Qeshm y alrededores de Bandar Abbas. El Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos (IRGC), y la agencia estatal de noticias IRNA reportaron impactos en una torre de telecomunicaciones, dos tanques de agua y otras instalaciones en la región, lo que afectó el suministro de agua para 20.000 residentes en una zona muy calurosa. Las autoridades iraníes describen estos ataques como "agresiones" y "violaciones del cese al fuego", y enfatizan que los daños fueron principalmente en objetivos civiles o de infraestructura cercana a sitios militares, sin detallar cifras exactas de destrucción masiva en bases estratégicas.

Depóstio de agua destruido por los ataques estadounidenses. Foto: IRNA
Depóstio de agua destruido por los ataques estadounidenses. Foto: IRNA

Teherán ha respondió con ataques de misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania, durante el día de ayer. Las autoridades iraníes advirtieron que las Fuerzas Armadas darían una "respuesta más aplastante" a cualquier nueva amenaza. El presidente Pezeshkian señaló que estas acciones muestran la "desesperación" de EEUU, y el Ministerio de Exteriores anunció que revisarán su participación en las negociaciones debido a estas violaciones.

Pasada la medianoche, el Cuartel General Central Khatam al-Anbiya (mando conjunto de las Fuerzas Armadas) ha anunciado oficialmente el cierre completo del estrecho de Ormuz a todo tipo de tráfico naval. Según el comunicado, el estrecho queda cerrado a todas las embarcaciones, incluyendo navegantes de petróleo y buques comerciales. Además, cualquier movimiento a través del estrecho será considerado una amenaza y será objetivo militar. Teherán ha justificado el nuevo cierre en la "inseguridad en la región" causada por los ataques aéreos estadounidenses.