Pakistán confirma un preacuerdo consensuado entre Irán y EEUU
Cada parte reivindica un contenido diferente: Trump vende como victoria la vuelta al "punto de partida" y Teherán afirma que incluye al Líbano y la liberación de activos, posponiendo Ormuz y el tema nuclear.
La evolución de la crisis tras la agresión de Estados Unidos a Irán ha entrado en una fase decisiva tras registrar intensos movimientos diplomáticos y militares. El conflicto, que se desató formalmente el pasado 28 de febrero, experimentó una primera tregua a principios de abril, cuando el Gobierno de Pakistán logró intermediar para consensuar un "alto el fuego". A pesar de este compromiso, la situación ha sido muy inestable, desembocando recientemente en los enfrentamientos navales más graves reportados en el golfo Pérsico desde la instauración del "cese al fuego".
El proceso de negociación sumó tensiones cruzadas el pasado jueves, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró a través de su red social TruthSocial que ya se habían pactado los puntos finales del borrador. Sin embargo, la delegación de Teherán desmintió de inmediato dicha afirmación argumentando que las partes aún no daban el visto bueno definitivo al texto. Esa misma noche se constató un repunte de la hostilidad en el estrecho de Ormuz, donde las fuerzas de Washington denunciaron haber sido "blanco de un ataque iraní ejecutado mediante el uso de drones".
Hay pacto, pero ¿qué incluye?
Durante la jornada de este viernes, la agencia de noticias iraní Mehr publicó un borrador que contiene los catorce puntos defendidos por Teherán, en el cual se supedita la firma de la paz a la liberación inmediata de sus activos financieros congelados, a la obtención de garantías firmes de que Israel no atacará territorio libanés y al aplazamiento por un plazo de sesenta días de las conversaciones sobre el programa nuclear y el estatus del estrecho de Ormuz. En paralelo, el ministro de Turismo de Irán, Reza Salehi Amiri, compareció para refrendar que "la paz es viable", señalando de forma directa al Gobierno de Israel como el actor que ha bloqueado la consecución de preacuerdos políticos en las mesas de negociación.
Horas más tarde, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, publicó en X un mensaje en el que confirmaba que "un memorando de entendimiento nunca había estado tan cerca de formalizarse" e invitaba a "no especular con el contenido del acuerdo".

Sin embargo, en paralelo a su mensaje en X, el propio Araghchi ofreció declaraciones ante la televisión estatal IRIB, recogidas por medios como Xinhua News o la agencia Anadolu, detallando que el preacuerdo estipula "el fin de la guerra en todos los frentes, exigiendo la salida de las tropas israelíes de las zonas ocupadas en el Líbano", y subrayó que "la soberanía del estrecho de Ormuz corresponde exclusivamente a Irán y Omán". El jefe de la diplomacia iraní aclaró que la temática nuclear y el levantamiento de sanciones "quedan totalmente excluidos de esta etapa por tratarse de líneas rojas que se derivarán a futuros acuerdos", al tiempo que advirtió que su país "no cederá" ante las presiones de Washington. De acuerdo con la versión defendida por el negociador jefe iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, las cláusulas acordadas habrán de cumplirse "de manera estricta y sin pretextos" por ambas partes.
La confirmación del avance diplomático llegó también desde Islamabad, donde el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunció oficialmente en su cuenta de X que se ha alcanzado un texto final consensuado "gracias a los esfuerzos de mediación" de su Ejecutivo. Sharif denunció la existencia de "campañas de desinformación destinadas a sabotear el proceso" y tomó la palabra a Araghchi, asegurando que "la paz se encuentra en su punto más próximo".

Este mensaje fue replicado por el propio Donal Trump, dando veracidad al anuncio, y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, sugirió públicamente que la firma del acuerdo de paz definitivo "podría celebrarse este mismo fin de semana en algún punto de Europa".

Guerra de relatos
Casi de forma simultánea, un alto cargo de la Administración estadounidense informó en una conferencia telefónica con periodistas que la Casa Blanca confía "en un 85%" en que el documento se firmará en los próximos días, afirmando que el borrador actual "satisface plenamente los objetivos centrales fijados por Donald Trump desde el inicio de la guerra en febrero". Conforme a esta fuente anónima, las condiciones estadounidenses, contrapuestas a las expuestas por las autoridades iraníes, obligarían a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz, desmantelar su infraestructura nuclear, entregar su uranio enriquecido para su posterior destrucción y cesar el financiamiento de "actividades violentas" en Oriente Medio, recibiendo a cambio un alivio gradual de las sanciones comerciales.
El cierre de la jornada estuvo marcado por una nueva declaración del presidente Donald Trump en TruthSocial, donde acusó formalmente a las autoridades de Teherán de "actuar sin buena fe" y de "filtrar a los medios de comunicación una versión de los términos del acuerdo que no se corresponde con los compromisos adquiridos por escrito". Trump tildó las declaraciones de la contraparte como "débiles y falsas".
