El Parlamento Europeo ratificó este martes el acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos, un texto definitivo que fija un arancel del 15% a las exportaciones procedentes de la Unión Europea y permite la entrada de bienes industriales estadounidenses al mercado único sin ningún tipo de gravamen. La votación en el pleno de la Eurocámara se saldó con un respaldo de 440 votos a favor, 151 en contra y 50 abstenciones. Este visto bueno parlamentario está formalmente supeditado a un compromiso vinculante de las instituciones comunitarias, que “se reservan el derecho de suspender el pacto de forma inmediata si Washington incumple los términos acordados o si, antes de que concluya el presente año, la administración norteamericana no hace efectiva la rebaja de los aranceles al acero y al aluminio hasta el citado 15%, frente al 50% que aplica en la actualidad”.

Según los términos oficiales de las instituciones de la Unión, el pacto expirará formalmente el 31 de diciembre de 2029, una fecha fijada estratégicamente a menos de un mes de que concluya el mandato del presidente estadounidense, Donald Trump, aunque la Comisión Europea mantiene la prerrogativa de proponer una prórroga del acuerdo. El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, defendió la ratificación a través de una declaración en sus redes sociales oficiales, donde manifestó que “el comercio transatlántico es una relación incomparable que merece ser preservada porque beneficia a las empresas y al empleo”.

Para la entrada en vigor definitiva de este acuerdo arancelario, que también extiende la suspensión de gravámenes a las importaciones de bogavante estadounidense, todavía se requiere la ratificación formal por parte del Consejo de la Unión Europea, un mero trámite institucional que está programado para el próximo 25 de junio. De cumplirse este más que probable calendario, el tratado comenzará a aplicarse de manera efectiva antes del 4 de julio, cumpliendo así con la fecha límite que en su día impuso el presidente Donald Trump, quien previamente había acusado a las autoridades de la Unión Europea de retrasar de forma deliberada la implementación del pacto.