La industria china crece un 4,5% pero cae el consumo
La caída del consumo por primera vez desde 2022 confirma la debilidad del mercado interno y el desplome de la inversión inmobiliaria, que contrastan con la resistencia del sector energético.
La actividad económica de la República Popular de China mostró un comportamiento dispar durante el mes de mayo, evidenciando una notable brecha entre la solidez de su sector fabril y la debilidad del consumo interno. Según los datos oficiales divulgados por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) en Pekín, la producción industrial del gigante asiático registró un crecimiento del 4,5% interanual en el quinto mes del año. Esta cifra representa una aceleración de 0,4 puntos porcentuales en comparación con la lectura del periodo anterior y supera las proyecciones de los analistas, quienes anticipaban un repunte más moderado en torno al 4,3%. Con este resultado, el acumulado de la producción industrial china durante los primeros cinco meses de 2026 acumuló una expansión del 5,4% con respecto al mismo periodo del año 2025.
Al desglosar el comportamiento industrial por sectores, el informe de la ONE revela que el mayor incremento se localizó en la producción y suministro de electricidad, calefacción, gas y agua, con un repunte del 7,6% en mayo. Por su parte, el sector manufacturero creció un 4,4%, mientras que la actividad minera experimentó el menor crecimiento dentro de los grandes bloques evaluados, situándose en un 2,3% interanual.
Baja el consumo y persiste la crisis inmobiliaria
En una dirección opuesta a la dinámica industrial, el consumo interno encendió las alarmas al registrar una contracción imprevista. La ONE informó que las ventas al por menor sufrieron un descenso del 0,6%, lo que representa la primera caída de este indicador clave desde diciembre de 2022. Aunque la tendencia del gasto ya venía mostrando una desaceleración progresiva, el mercado preveía que el indicador se mantuviera estancado en el límite del 0%, por lo que la entrada en terreno negativo confirma el impacto de la persistente falta de consumo, manteniéndose la tasa oficial de desempleo en las zonas urbanas en un 5,1%.
Por otra parte, la inversión en activos fijos continuó su trayectoria descendente, afectada de forma directa por la prolongada crisis del sector inmobiliario. Este indicador, que había pasado de un crecimiento del 3,2% en 2024 a una contracción del 3,8% en 2025, profundizó su caída hasta el 4,1% en el acumulado de los primeros cinco meses del año actual, empeorando el descenso del 1,6% registrado hasta el mes de abril. Si bien la ONE no desglosó la cifra mensual aislada, estimaciones publicadas por el portal especializado Trading Economics señalan que estos datos se tradujeron en un desplome interanual del 10,3% exclusivamente durante el mes de mayo.
En el análisis sectorial de la inversión entre enero y mayo de 2026, la infraestructura pública se consolidó como el único componente que logró resistir en terreno positivo con un leve aumento del 0,6%. En contraposición, la inversión en el sector manufacturero cedió un 0,4%, mientras que el sector inmobiliario reafirmó su posición como el principal lastre de la economía china al registrar un desplome del 16,2%. Finalmente, la ONE detalló que las ventas comerciales de inmuebles nuevos, calculadas sobre el área total de suelo, sufrieron una contracción del 10,8% interanual en el acumulado hasta mayo, lo que amplía la caída en 0,6 puntos porcentuales respecto a la medición precedente y subraya las dificultades de Pekín para estabilizar el mercado de la vivienda.