El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) confirmó ayer un preocupante incremento en el impacto del brote de ébola declarado a mediados de mayo en el noreste del país, elevando el balance oficial a 808 casos detectados y 192 fallecimientos confirmados. Según el último informe emitido por el Ministerio de Sanidad congoleño en Kinshasa, la tasa de letalidad de la enfermedad se sitúa actualmente en el 23,8%, en un escenario donde se han contabilizado 26 nuevos contagios en apenas 24 horas, de los cuales 21 corresponden a la provincia de Ituri y cinco a la de Kivu Norte. Este repunte se produce en un contexto de máxima alerta internacional, justo un mes después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) optara por declarar la emergencia de salud pública de interés internacional el pasado 17 de mayo, solo dos días después de la notificación oficial del brote el día 15.

Las autoridades sanitarias detallaron que, a pesar de la gravedad de la situación, un total de 48 pacientes han logrado recuperarse por completo de la enfermedad, incluyendo a ocho personas que recibieron el alta médica en la provincia de Ituri durante la última jornada. No obstante, la presión sobre el sistema asistencial sigue siendo crítica, con 363 pacientes que permanecen bajo un estricto aislamiento clínico. La respuesta médica e institucional se mantiene desplegada de forma simultánea en las tres provincias afectadas del noreste congoleño, que abarcan Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur. Asimismo, la crisis sanitaria ya muestra ramificaciones transfronterizas, habiéndose confirmado en la vecina Uganda un total de 19 contagios y dos víctimas mortales asociadas directamente a esta misma ola infecciosa.

La velocidad de la propagación ha generado serias advertencias por parte de los organismos humanitarios internacionales que operan en la región. La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras alertó de que las medidas implementadas sobre el terreno “todavía no son proporcionales a la magnitud de la crisis”, advirtiendo que el avance de los contagios “sobrepasa la velocidad de los esfuerzos de contención actuales”. En este mismo sentido, Olivier le Polain, miembro de la OMS desplegado en Kivu Norte, advirtió que el virus se está expandiendo “de manera casi diaria” hacia nuevas zonas sanitarias, lo que sugiere que la escala real de la epidemia es muy superior a la registrada en las estadísticas oficiales. Esta nueva crisis sanitaria tiene lugar poco después de que la RDC decretara, en diciembre de 2025, el fin de su anterior brote en la región de Kasai.