Inédita manifestación contra el Gobierno en Albania
Miles de personas se manifiestan en Tirana contra el megaproyecto turístico de los Trump y exigen la dimisión del primer ministro Edi Rama, que se niega a paralizar el plan pese a la presión.
Una histórica ola de indignación social alcanzó su punto álgido este pasado sábado por la noche en Tirana, la capital de Albania, donde más de 350.000 personas ocuparon la avenida principal en la mayor concentración registrada hasta la fecha contra el actual Gobierno para exigir la dimisión inmediata del primer ministro, Edi Rama. La movilización continuó activa durante la mañana del domingo, jornada en la que un pequeño grupo de personas permaneció concentrado en la capital para seguir expresando su repulsa contra el macroproyecto inmobiliario que el inversor estadounidense Jared Kushner pretende instalar en la isla de Sazan y en el área costera protegida de Zvërnec. Aunque las protestas hayan logrado retrasar las obras, Rama descarta paralizarlas y asegura que seguirá adelante con el proceso mientras se mantenga en el poder.
El origen de la controversia se remonta al interés manifestado por Ivanka Trump y su esposo, Jared Kushner, quien ejerce como enviado especial de Donald Trump para Oriente Próximo y Rusia, tras una visita privada a la deshabitada isla de Sazan, un enclave estratégico situado en la entrada de la bahía de Vlorë. El plan, presupuestado inicialmente en unos 1.400 millones de euros por la firma de inversión Affinity Partners, propiedad de Kushner, en alianza con una promotora vinculada a los hermanos multimillonarios cataríes Ramez y Mohamad Al-Khayyat, contempla la edificación de un complejo turístico residencial de aproximadamente 10.000 habitaciones de hotel, rascacielos y un puerto deportivo. No obstante, el valor estimado del proyecto global, que abarca tanto la isla de Sazan como los terrenos frente al mar en la localidad costera de Zvërnec, alcanza los 5.000 millones de euros, de acuerdo con las declaraciones del propio primer ministro.
Lo que comenzó el pasado 23 de mayo como una movilización estrictamente ecologista bajo la consigna “Albania no está en venta” y con la adopción del flamenco rosa como símbolo, se transformó rápidamente en un movimiento de oposición frontal al Gobierno tras registrarse violentos enfrentamientos entre manifestantes y los cuerpos de seguridad privada contratados para proteger las futuras instalaciones. El catalizador definitivo del descontento social fue el inicio de la tala de masa forestal y la colocación de cercas con concertinas ejecutadas en mayo para restringir el acceso de los residentes locales a las zonas afectadas. La ONG local Protección y Preservación del Medio Ambiente Natural en Albania denunció públicamente que la maquinaria pesada se encuentra arrasando uno de los hábitats costeros más críticos de Europa “sin contar con las debidas evaluaciones de impacto ambiental ni los permisos pertinentes”.
Albaneses destruyen las instalaciones de construcción del complejo de los Trump en la playa de Kakome.
Ante la magnitud de las protestas, el primer ministro Edi Rama insistió este sábado por la noche en que no tiene “ninguna intención” de dimitir, argumentando que las manifestaciones “constituyen en realidad una expresión de condena hacia la figura de Donald Trump y no una oposición real al proyecto en sí”. Aunque el mandatario se comprometió a “escuchar el descontento público”, también aseguró de manera tajante que “jamás entregará el volante al ruido de la calle”. Según declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg, Rama tiene actualmente su mirada fija en el proceso de adhesión de Albania a la Unión Europea, un proyecto estratégico que, según las palabras del primer ministro, “quedaría fuera de su alcance si el país diera bandazos dependiendo de cómo sople el viento”.