El Gobierno de Guinea ha decretado la prohibición inmediata de las exportaciones de oro no refinado en un esfuerzo estratégico por fomentar el procesamiento doméstico de este metal precioso dentro de sus fronteras. La medida fue oficializada este sábado por el presidente guineano, Mamadi Doumbouya, tras mantener una reunión de trabajo con productores industriales y artesanales, así como con compradores del sector aurífero en la capital. Según argumentó el mandatario en una declaración institucional recogida por Guineanews, el país africano exigirá a partir de ahora que todo el oro sea procesado internamente para evitar que países extranjeros sigan cosechando los beneficios económicos derivados del refinamiento y comercio de sus materias primas en bruto, buscando con ello dinamizar la economía estatal y generar puestos de trabajo locales.

Para canalizar esta nueva política comercial, las autoridades guineanas ultiman la construcción de una nueva refinería en Conakri, cuyas instalaciones se encuentran cerca de ser completadas. Este complejo industrial contará con una capacidad informada de 250 toneladas al año, una infraestructura suficiente para absorber y procesar la producción actual del país, que en el primer trimestre de este año superó las 22 toneladas exportadas según los datos provistos por las administraciones públicas. En este sentido, el Ejecutivo ha lanzado una estricta advertencia a las corporaciones extranjeras que operan en el territorio minero nacional, señalando que cualquier violación a esta directiva “resultará en la pérdida inmediata de sus licencias de explotación y en la rescisión fulminante de sus contratos de extracción”.

Medidas similares en el continente

De acuerdo con los registros del Consejo Mundial del Oro, Guinea se posiciona actualmente como el sexto mayor productor de este recurso en el continente africano, además de ostentar el liderazgo global en la extracción de bauxita, la materia prima esencial para la fabricación de aluminio. La resolución adoptada por el gobierno de Conakri se alinea con una tendencia proteccionista e industrializadora creciente entre diversos países de África que buscan incrementar el valor añadido de sus sectores mineros. Países como Tanzania y Uganda ya mantienen restricciones severas a la exportación de metales y minerales sin procesar como el cobre y el oro, mientras que Ghana proyecta aplicar un veto similar para el año 2030 y Zimbabue, el principal productor africano de litio, tiene programada la entrada en vigor de su prohibición de exportar concentrados de este mineral a partir del próximo año 2027.