Turquía prohíbe las manifestaciones contra la cumbre de la OTAN
Erdogan suspende derechos fundamentales e inicia una ola de arrestos en Ankara que suman ya más de 200 detenidos, en su mayoría militantes de organizaciones antiimperialistas, a dos semanas del encuentro.
Las autoridades de Turquía han puesto en marcha un severo dispositivo de rperesión en la capital del país que se ha saldado con el arresto masivo de personas y la suspensión de derechos fundamentales de reunión en el espacio público. Según informó la Fiscalía General de Ankara este martes, las fuerzas policiales y de la gendarmería ejecutaron una serie de redadas simultáneas en las que fueron detenidas 209 personas, mientras se mantiene la búsqueda de otros 32 individuos con órdenes de captura vigentes. Esta ofensiva judicial y policial se produce exactamente a dos semanas de que se celebre en la ciudad la cumbre de la OTAN, programada para los días 7 y 8 de julio.
El operativo ha estado dirigido de manera prioritaria a neutralizar los focos de disidencia política y a colectivos contrarios a la presencia de la alianza militar en territorio turco. De los 209 arrestados en las últimas horas, un total de 185 corresponden a ciudadanos acusados de pertenecer a diferentes organizaciones “de extrema izquierda ilegales”, como el Partido-Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo, organización que históricamente ha mostrado una oposición frontal a las políticas de la OTAN. Esta campaña de detenciones preventivas coincide con el bando publicado el lunes por la noche por el gobierno local de Ankara, el cual estipula la “prohibición absoluta de cualquier tipo de manifestación, marcha o concentración pública en las calles de la capital a partir del próximo 28 de junio y hasta que concluyan oficialmente las sesiones de la cumbre atlántica”.
Más allá de las detenciones selectivas, el ejecutivo del presidente Recep Tayyip Erdogan ha diseñado un bloqueo logístico completo para evitar cualquier expresión de rechazo civil en las calles. El plan de contención incluye restricciones severas al tráfico en las autopistas de acceso a los aeropuertos, cierres perimetrales absolutos en los distritos adyacentes a la sede de las reuniones y una vigilancia armada reforzada en los hoteles destinados a las comitivas internacionales. Analistas locales destacan que este proceder refleja la política de tolerancia cero del gobierno turco ante la protesta social durante eventos diplomáticos de gran envergadura, una estrategia de disuasión que ya se evidenció el mes pasado con la detención de 324 personas en otra operación estatal y que ahora busca garantizar un entorno de absoluto control gubernamental en Ankara de cara a la agenda internacional de julio.