El sector global de la electrónica de consumo se enfrenta a una situación crítica debido a la escasez sin precedentes de chips de memoria y almacenamiento, un fenómeno impulsado de manera directa por la rápida expansión de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Las empresas desarrolladoras de modelos de lenguaje e infraestructura de inteligencia artificial están adquiriendo de forma masiva memoria RAM y unidades de estado sólido (SSD) para abastecer sus servidores, lo que ha tensionado el mercado de semiconductores. Este desequilibrio ha hecho que los principales fabricantes de hardware hayan modificado sus estrategias comerciales. A través de un comunicado corporativo difundido este jueves, la multinacional estadounidense Apple confirmó que “se ha visto obligada” a implementar una subida de precios en varios de sus dispositivos clave, incluyendo los ordenadores Mac, las tabletas iPad y los sistemas de realidad mixta Vision Pro.

La compañía de Cupertino argumentó en su nota de prensa oficial, a la que tuvo acceso la agencia de noticias EFE, que el encarecimiento de los componentes ha sido tan abrupto que “resultó imposible continuar absorbiendo los márgenes de diferencia sin alterar el precio final al público”. Esta medida de contingencia viene precedida por decisiones logísticas previas adoptadas por la firma el pasado mes de marzo, fecha en la que descatalogó de forma interna el Mac Studio con configuración de 512 GB de memoria RAM y eliminó del mercado la versión económica del Mac Mini, cuyo umbral de acceso se sitúa ahora en los 799 dólares.

Reacción de los mercados y repercusión en la industria

La respuesta de los inversores ante el anuncio del encarecimiento de los dispositivos no se hizo esperar en el parqué neoyorquino, donde las acciones de Apple registraron una caída inmediata del 5,28% en la bolsa de Wall Street. Pocas horas después del pronunciamiento de Apple, el gigante tecnológico Microsoft emitió su propio informe macroeconómico en el que se alineaba con el diagnóstico de la crisis de suministros, anunciando una subida de precios global que entrará en vigor el próximo 1 de agosto.

La corporación de Redmond justificó la medida explicando que “los costes de las memorias y los sistemas de almacenamiento físico integrados se han multiplicado por más de 2,5 veces en el último periodo” y que “las proyecciones técnicas estiman que dicho valor podría duplicarse nuevamente para el otoño del año 2027”. Tras la difusión de este balance de costes y las previsiones de inflación de los componentes de hardware, las acciones de Microsoft también sufrieron pérdidas operativas, cerrando la jornada bursátil con un descenso del 2% en sus cotizaciones de mercado.