Los gobiernos de Sudán y la República Popular China han suscrito un acuerdo bilateral definitivo para condonar una parte de la deuda externa que mantiene Jartum con Pekín, en una medida orientada a mitigar el severo colapso económico que sufre la nación africana a causa de la guerra civil. Según informó el Ministerio de Finanzas de Sudán, el Gobierno de Pekín ha accedido a cancelar un total de cuatro préstamos sin intereses que suman 344,52 millones de yuanes, una cantidad equivalente a aproximadamente 50 millones de dólares. El protocolo financiero entra en vigor de manera inmediata, quedando designados el Banco Central de Sudán y el Banco de Desarrollo de China para gestionar y finalizar los correspondientes asentamientos contables.

La ceremonia oficial de firma se celebró este domingo en la capital provisional de Puerto Sudán, contando con la participación del ministro de Finanzas sudanés, Gibril Ibrahim, y del encargado de negocios interino de la embajada de China en Jartum, Zhang Tao. Durante el acto, el ministro Ibrahim elogió el respaldo económico histórico brindado por Pekín, destacando que “China realizó fuertes inversiones en el sector petrolero sudanés en periodos en los que las naciones occidentales mantenían severas restricciones financieras sobre el país”. Asimismo, el titular de Finanzas enfatizó el potencial de Sudán para consolidarse como una “puerta de entrada estratégica” para la expansión comercial de las empresas chinas en el continente africano.

Por su parte, el enviado diplomático de Pekín reiteró el “compromiso de su país con la recuperación económica sudanesa y la reducción de sus cargas financieras”, aprovechando el encuentro para revisar otras subvenciones estatales activas, entre las que destaca una partida de 200 millones de yuanes destinada a reactivar las maltrechas infraestructuras de energía, agua y agricultura del país.

Este alivio de la deuda llega en una coyuntura de extrema gravedad para Sudán, donde el prolongado conflicto armado interno ha desarticulado el aparato productivo nacional. De acuerdo con los datos estadísticos consolidados por la ONU, el genocidio ha provocado un retroceso de aproximadamente 30 años en los indicadores de desarrollo del país, destruyendo 6.400 millones de dólares del producto interior bruto tan solo durante el año 2023 y empujando a más de siete millones de personas a una situación de pobreza extrema. La dimensión del desafío financiero queda patente en los registros oficiales del Banco Central de Sudán, cuyos balances indican que la deuda externa total del país ascendía a 66.800 millones de dólares a finales de 2023, de los cuales 33.000 millones de dólares corresponden al capital principal acumulado, mientras que la cantidad restante se deriva de los intereses contractuales y las penalizaciones por demoras en los pagos.