La Junta de Educación del Estado de Texas ha aprobado una nueva lista de lecturas obligatorias para el sistema de enseñanza pública que incluirá pasajes y versículos de la Biblia a partir del año 2030. Según los reportes emitidos por la cadena estadounidense CNN, la medida fue adoptada tras una ajustada votación en el órgano educativo que se saldó con nueve votos a favor, cinco en contra y una abstención. Con la ratificación de este listado, Texas se encamina a convertirse en el primer estado del país norteamericano en dictar de manera centralizada el programa literario completo para cada una de sus escuelas públicas, una decisión que afectará directamente a una población estudiantil que supera los cinco millones de alumnos.

La iniciativa se ampara legalmente en la ley educativa estatal aprobada en 2023, la cual faculta a las autoridades de Texas a fijar por lo menos una obra de lectura obligatoria para cada nivel académico, además de añadir recomendaciones específicas. De este modo, una vez que el plan entre en vigor en 2030, los estudiantes de quinto curso de primaria deberán leer pasajes correspondientes al libro del Éxodo, mientras que los alumnos de séptimo curso tendrán que analizar el Salmo 23, conocido tradicionalmente como el Salmo del Pastor. Asimismo, el nuevo programa estipula que los niños de menor edad en la escuela primaria trabajarán con una adaptación ilustrada de la historia de David y Goliat, mientras que los estudiantes de cursos superiores abordarán los pasajes bíblicos referentes a Adán y Eva. Las autoridades han remarcado que varios de estos títulos incluidos en el currículo deberán ser leídos “en su totalidad”, compartiendo espacio con obras de la literatura clásica y textos históricos como el Discurso de Gettysburg del expresidente Abraham Lincoln.

Esta modificación del plan de estudios se inserta en una tendencia reciente en Texas, donde la educación pública experimenta una influencia cada vez mayor de los valores religiosos en sus normativas. De hecho, esta reforma se suma a la directriz implantada en el año 2025, mediante la cual se estableció la obligatoriedad de exponer los Diez Mandamientos en un lugar visible dentro de cada aula del estado. En paralelo a la selección de lecturas, la junta escolar también dio luz verde a una profunda revisión del currículo estatal de estudios sociales. Esta reestructuración académica concentra sus contenidos prioritariamente en la historia propia de Texas y de los Estados Unidos, restando importancia y espacio a las enseñanzas relativas a la historia universal y a las culturas globales.

La resolución ha levantado una intensa polémica social y política tanto dentro como fuera del estado sureño. Los defensores de la reforma argumentan que “la tradición judeocristiana desempeña un papel central y fundamental en los cimientos históricos e institucionales de los Estados Unidos“, por lo que sostienen que dicha ‘herencia cultural’ debe verse reflejada de manera nítida en las aulas públicas. Por el contrario, los sectores críticos y las organizaciones civiles locales denuncian que la inclusión forzosa de textos religiosos en el currículo escolar supone una violación directa del principio de separación entre la Iglesia y el Estado consagrado en la Constitución estadounidense, lo que augura posibles batallas legales antes de la implantación definitiva del programa.