Este jueves ha entrado en vigor de manera oficial el nuevo acuerdo comercial bilateral entre la Unión Europea y Estados Unidos, un mecanismo diseñado para reconfigurar el intercambio de mercancías transatlántico. Bajo las directrices de este pacto, Washington obtendrá el beneficio de exportar sus bienes industriales hacia el mercado común europeo totalmente libres de aranceles. Como contrapartida técnica, la administración estadounidense aplicará un gravamen del 15% sobre la mayoría de los productos de origen europeo que ingresen a su territorio.

La puesta en marcha de esta normativa sectorial ocurre casi un año después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acordara formalmente estos términos con el presidente estadounidense, Donald Trump. El consenso original entre Bruselas y Washington se gestó con el propósito explícito de esquivar el “arancel del 25%” con el que el mandatario republicano había amenazado al bloque al inicio de la disputa económica.