Xi Jinping reestructura la cúpula militar tras una nueva purga por corrupción
Dos nuevos generales asumen puestos clave en el Ejército Popular de Liberación tras descabezar a la anterior jefatura militar por aceptar sobornos, habiendo condenado a muerte a los dos exministros de Defensa.
Las autoridades de Pekín han ejecutado una profunda reorganización en los mandos más altos del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China. El presidente del país, Xi Jinping, promovió este viernes a dos nuevos generales para ocupar puestos de máxima relevancia dentro de la estructura militar, una decisión institucional adoptada inmediatamente después de una implacable campaña anticorrupción que descabezó a la anterior jefatura militar. Según detallaron los reportes difundidos por los medios estatales chinos, la ceremonia oficial de ascenso tuvo lugar en la capital, Pekín, reconfigurando de forma inmediata el liderazgo operativo y alterando el equilibrio del máximo órgano de mando castrense del país.
Las nuevas designaciones sitúan al general Zhang Shuguang como el nuevo jefe de la división anticorrupción de la Comisión Militar Central (CMC), reemplazando en dichas funciones al general Zhang Shengmin para convertirse en el principal encargado de mantener la disciplina interna. Por su parte, el general Wang Gang fue designado formalmente como comandante en jefe de la Fuerza Aérea del EPL. De acuerdo con los informes de la administración, estos nombramientos buscan cubrir las vacantes críticas de la Comisión Militar Central, un organismo que debido a las constantes destituciones por sospechas de malversación de fondos se encontraba al borde del vacío operativo, habiéndose reducido provisionalmente a solo dos miembros activos de los siete reglamentarios: el propio Xi Jinping, en calidad de presidente, y Zhang Shengmin. La incorporación de los generales Zhang Shuguang y Wang Gang sirve como preparación de cara a la reestructuración general de la mencionada comisión, prevista para el próximo otoño al concluir el actual mandato quinquenal.
Esta ofensiva de Pekín contra la corrupción interna en el estamento militar se intensificó notablemente a partir de 2023, coincidiendo con el inicio del tercer mandato presidencial de Xi Jinping. La actuación anticorrupción escaló a niveles inéditos el pasado mes de mayo, periodo en el que la Justicia dictaminó la condena a muerte de dos exministros de Defensa, Wei Fenghe, declarado culpable de aceptar sobornos, y Li Shangfu, imputado formalmente tanto por recibir como por ofrecer dádivas económicas. Complementando los arrestos y procesos judiciales, el gobierno de Pekín obligó a los altos mandos del ejército a cursar a principios de este año un programa intensivo de recapacitación política de diez semanas de duración, cuyo propósito explícito consistió en unificar los criterios ideológicos y suprimir cualquier atisbo de intención de corrupción.
Durante sus recientes intervenciones ante la oficialidad, el mandatario chino se mostró tajante respecto a la disciplina exigida a las fuerzas armadas, afirmando textualmente que “nunca debe haber lugar en el ejército para aquellos que son tibios con el partido, ni refugio alguno para los corruptos”, al tiempo que insistió ante los uniformados en la necesidad de aplicar una “profunda autorrevolución” para “limpiar de forma definitiva las filas de cualquier influencia nociva”.