Un tribunal de la República Eslovaca ha ratificado recientemente las sanciones económicas y penales contra el Partido Comunista de Eslovaquia (KSS) y varios de sus máximos dirigentes, derivadas de una campaña pública de ámbito nacional realizada en el año 2021 con motivo del centenario de la fundación de la organización. La iniciativa consistió en la colocación de carteles conmemorativos en diversos espacios públicos que incluían el símbolo de la hoz y el martillo junto al lema político “Sin socialismo no funcionará”. Según la resolución del órgano judicial, dicha acción propagandística suponía “la promoción de un movimiento que pretendía la supresión de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos”.

Como consecuencia directa de este fallo judicial, la organización política ha sido condenada al pago de una multa administrativa que asciende a varios miles de euros. Asimismo, siete miembros del Comité Central del KSS se enfrentan de manera individual a multas personales de elevada cuantía o, en caso de impago alternativo, a penas de privación de libertad de hasta un año de prisión. 

Por su parte, la dirección del KSS ha rechazado firmemente los términos de la sentencia judicial y ha manifestado de manera pública que, “mediante este dictamen, las instituciones estatales están criminalizando en la práctica la celebración del propio aniversario histórico y la trayectoria de la organización”.

La medida llega en medio de un contexto de criminalización e ilegalización del comunismo en Europa del Este. Países como la República Checa y Polonia han implementado o han tratado recientemente de implementar prohibiciones o ilegalizaciones de símbolos y organizaciones de inspiración comunista.