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EEUU y China prorrogan su tregua comercial hasta 2027

La reunión de Donald Trump y Xi Jinping en Washington deja una suspensión de aranceles y conversaciones sobre seguridad en Inteligencia Artificial.

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El presidente Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping ingresan al piso estatal de la Casa Blanca para una visita de Estado. Foto: @WhiteHouse (X)
El presidente Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping ingresan al piso estatal de la Casa Blanca para una visita de Estado. Foto: @WhiteHouse (X)

El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, mantuvo este jueves un encuentro en la Casa Blanca con el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, en la que supuso su primera visita de Estado del mandatario chino a Washington en casi tres años. Durante las conversaciones oficiales, ambas delegaciones acordaron extender la tregua comercial bilateral hasta el 10 de enero de 2027, ampliando el plazo que vencía el 10 de noviembre.

Según la agencia de noticias Bloomberg, las conversaciones encabezadas por el Secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, y el Viceprimer ministro chino, He Lifeng, se centraron en suspender el cobro de barreras arancelarias sobre mercancías valoradas en 30.000 millones de dólares, afectando de manera directa a sectores como la energía, la producción agrícola y la aviación comercial. Sin embargo, las coberturas hablan de un paquete en negociación para reducir o eliminar aranceles sobre productos “no sensibles”, es decir, excluyendo semiconductores, IA y minerales críticos, por lo que no es una suspensión ya cerrada ni de un anuncio definitivo ni unilateral, sino como medidas bilaterales en discusión. Por lo demás, las discrepancias en el control de suministros e insumos estratégicos impidieron que se firmara un acuerdo amplio. Medios de comunicación como Reuters y South China Morning Post informaron de que los principales escollos siguen en las restricciones de Pekín a las cuotas de exportación de tierras raras y minerales críticos, frente al bloqueo ejercido por la Administración estadounidense a la venta de microchips avanzados y tecnología de procesamiento a empresas chinas.

La negociación entre los bloques económicos de ambas potencias ha quedado condicionada por las restricciones en la cadena mundial de suministros. Medios como el South China Morning Post señalaron que el desacuerdo definitivo para firmar un tratado amplio obedece a las tensiones por las cuotas de exportación de tierras raras impuestas por Pekín y al bloqueo de EEUU a la transferencia de microchips avanzados. Ambos liderazgos estatales y corporativas buscan garantizar con este aplazamiento el flujo continuo de componentes críticos para sus respectivas industrias, trasladando las consecuencias de la competencia tecnológica a los costes de producción finales.

En el ámbito del desarrollo de la Inteligencia Artificial y la tecnología militar, las fuentes estatales chinas como la agencia Xinhua destacaron la intervención de Xi Jinping para exigir que la IA permanezca “siempre bajo control humano y sirva al desarrollo global”. Por su parte, la representación de Washington y el conjunto del sector financiero estadounidense mantuvieron su interés en la desregulación para la rentabilidad de las grandes corporaciones informáticas. Pero el principal acuerdo concreto que resultó en este aspecto fue que las delegaciones avanzaron crear un canal directo de comunicación tecnológica para prevenir incidentes de IA que puedan escalar a nivel de seguridad nacional. Sin embargo, se trata de un mecanismo técnico, no a un pacto amplio de “seguridad militar” en IA ni medidas que supongan límites operativos al despliegue militar.

La pugna por las zonas de influencia y la soberanía territorial estableció la agenda de seguridad. El diario Global Times resaltó las advertencias de Pekín al considerar la cuestión de Taiwán como una “línea roja infranqueable”, y Washington se negó a detener el suministro y la venta de armamento militar a Taipéi, por lo que las posiciones tradicionales se mantuvieron. Previo al encuentro, el tema de los precursores del fentanilo figuró en la agenda de seguridad y salud pública.

Durante las reuniones, al igual que hizo durante la visita de Trump a China, Xi Jinping volvió a apelar a evitar la denominada “trampa de Tucídides” para impedir un enfrentamiento entre potencias. También expresó el respaldo de China a un eventual “acuerdo interino” entre EEUU e Irán.