La inflación se dispara al 4,9% en septiembre, la tasa más alta desde febrero de 2023
El ‘efecto Ormuz’ marca un alza del 21,6% interanual en los precios de la energía; la subyacente escala al 3,1%, máximo desde marzo de 2024, y el Gobierno aprueba un nuevo paquete de medidas
El Índice de Precios de Consumo (IPC) subió un 4,9% interanual en septiembre de 2026, seis décimas más que en agosto (4,3%), según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el 29 de septiembre. Se trata del nivel más alto desde febrero de 2023, cuando alcanzó el 6%, y del segundo dato más elevado para un mes de septiembre en la serie histórica reciente, solo superado por el 8,9% de 2022. Así, la inflación interanual encadena tres meses consecutivos de ascensos y supera el 4% por segunda vez desde abril de 2023. La variación mensual fue del +0,3%, octavo mes consecutivo en positivo. La inflación subyacente —sin contar alimentos no elaborados ni energía— se situó en el 3,1%, dos décimas más que en agosto (2,9%) y máximo desde marzo de 2024. El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) subió al 5,0% interanual, cuatro décimas más que en agosto (4,6%), por encima del objetivo del 2% del Banco Central Europeo y una de las tasas más altas de la eurozona, cuya media en agosto fue del 3,2%.
El repunte se explica principalmente por el shock energético derivado de la agresión de EEUU e Israel contra Irán y las consiguientes represalias de la República Islámica en el estrecho de Ormuz, que ha mantenido elevados los precios del petróleo y el gas. La energía subió un 21,6% interanual, frente al 16,9% de agosto, y aporta aproximadamente dos puntos al índice general. Los carburantes y lubricantes para vehículos personales subieron en septiembre frente a la bajada del mismo mes de 2025 (efecto base): la gasolina 95 se encareció un 9,6% intermensual hasta el día 27 y el gasóleo un 1,5%, influidos por el repunte del barril de Brent y cambios en las ayudas fiscales —el descuento a la gasolina se redujo de 10 a 5 céntimos por litro el 1 de septiembre, y el gasóleo recuperó 20 céntimos tras superar el 15% de inflación interanual—. Los alimentos no elaborados subieron un 5,8%; los servicios se mantuvieron en torno al 3,9%; los bienes industriales no energéticos repuntaron al 2,0%, seis décimas más; y los alimentos elaborados se moderaron hasta en torno al 1,5%. Los paquetes turísticos bajaron menos que en septiembre de 2025. El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa reconoce la aceleración a “la continuidad del shock energético derivado de la guerra en Irán” combinado con el efecto base.
El dato superó las previsiones de los principales servicios de estudios. CaixaBank Research, a través de Zoel Martín Vilató, señaló que “el dato de inflación general se sitúa por encima del rango esperado… también ha sorprendido al alza por el repunte de los bienes industriales. Riesgos al alza en nuestro escenario de previsiones” por la volatilidad energética tras la ruptura del memorándum por parte Estados Unidos y la reanudación de tensiones en Ormuz. La entidad contempla ahora una media anual 2026 ligeramente por encima del 3,4%, con futuros que apuntan a un petróleo a 90 dólares por barril y un gas a 55 euros por megavatio hora. Funcas, a través de Raymond Torres y María Jesús Fernández, advirtió de que “se recrudece la presión no solo energética”, existe una “brecha desfavorable de inflación” respecto a Europa que resta poder adquisitivo a la clase trabajadora y competitividad a las empresas, con cierto riesgo de agravamiento si se prolongan los problemas de suministro en el estrecho de Bab el-Mandeb, donde el Movimiento Ansarrollah de Yemen libra su batalla contra Arabia Saudí. Funcas sitúa la previsión media anual 2026 en torno al 3,4-3,6% y la de 2027 en el 2,5-2,9%, y advierte de persistencia por encima del 4% en los próximos meses y de posibles efectos de segunda ronda en salarios y precios. Bankinter calificó el dato como “peor de lo esperado tanto en general como en subyacente”. El Banco de España, BBVA Research y el consenso del panel de Funcas manejan rangos de media anual 2026 entre el 3,4% y el 3,8%. Analistas citados por Expansión y elEconomista subrayan que la subyacente en el 3,1%, máximo desde marzo de 2024, “indica que la presión se está filtrando más allá de la energía”, y algunos criticaron que “la política fiscal sigue siendo expansiva en un contexto de precios al alza”.
El Consejo de Ministros del 29 de septiembre ha aprobado un tercer paquete de medidas para el último trimestre, ante el vencimiento de las anteriores y el recrudecimiento del conflicto. Incluye, de forma análoga a otros 93 gobiernos a nivel mundial, la prórroga y modulación de las rebajas fiscales en carburantes —descuento equivalente a unos 20 céntimos por litro en octubre, decreciente en noviembre y diciembre—, la limitación de la tarifa regulada de gas (TUR) para evitar subidas abruptas, con topes del 35% en octubre y del 15% en enero; un precio máximo de la bombona de butano de 19,55 euros hasta junio de 2027; la prórroga de ayudas a las empresas del sector agroalimentario, transporte, agricultura y pesca. Sin embargo, donde más pesa el repunte es en los hogares con menor capacidad de ahorro, en cuya cesta pesan más el transporte y la energía. Además, estas rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno no han llegado íntegras al surtidor y son absorbidas sistemáticamente por las compañías energéticas: FACUA ya había denunciado previamente que una de cada cuatro gasolineras aprovechó la bajada del IVA para aplicar subidas encubiertas, y acusó al Ejecutivo de “maquillaje fiscal” por no poner topes a los carburantes.