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177 manifestaciones en 12 países europeos por la vivienda, la educación y el coste de la vida

Francia concentra la mayor movilización que suma 1.000 detenidos más y Serbia encumbra a la lista estudiantil. Las cargas policiales dejan heridos y detenciones en Italia, Albania y Portugal.

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Foto: Pierre-Louis Mièze / Unsplash
Foto: Pierre-Louis Mièze / Unsplash

Europa vive un nuevo ciclo de conflictividad social. Entre el 15 de septiembre y el 23 de octubre, doce países sumaron al menos 177 protestas o manifestaciones, una cifra equiparable a la media de 190 mensuales de los otoños más duros de la crisis del euro, según los registros de PolDem recogidos por El País. Estados como Francia, España, Italia, Portugal y Bélgica concentran el 80% de las movilizaciones. Las reivindicaciones comunes incluyen la vivienda, la educación y el coste de la vida, con la particularidad de que en Albania y Serbia el foco es la corrupción, y en Alemania la oposición al rearme. Los estudiantes y los jóvenes han sido el motor inicial, pero se han sumado sindicatos, docentes y colectivos sociales. No se trata de un movimiento coordinado, sino una convergencia temporal de agravios materiales.

Francia se ha convertido en el epicentro del malestar y la combatividad. Las protestas estudiantiles por la falta de profesores al inicio del curso derivaron en una movilización general contra el Gobierno de Emmanuel Macron. La jornada del 17 de octubre reunió a 550.000 personas, según el Ministerio del Interior, y terminó con más de 2.000 detenidos y casi 1.000 agentes heridos. El sábado 24 de octubre, el despliegue policial superior a 70.000 agentes y la prohibición de manifestaciones no sindicales derivaron en cerca de 1.000 detenciones, según las autoridades francesas.

En el Estado español, la crisis de la vivienda ha llevado a los sindicatos a convocar una huelga general para el 11 de noviembre tras el desahucio de Maricarmen y la acampada por la vivienda, registrada formalmente por CGT y respaldada por UGT y CCOO, contra la especulación inmobiliaria, el aumento de los salarios y el coste de la vida. La acampada se mantiene de momento, aunque reducida y con una hoja de ruta de desescalada. Paralelamente, miles de personas se manifestaron en Madrid el sábado en defensa de las pensiones públicas, mientras que en Barcelona una concentración de jóvenes contra el coste de la vida y la vivienda derivó en disturbios. Los Mossos d'Esquadra detuvieron a 128 personas, más de la mitad menores de edad, según la policía autonómica. Los participantes, convocados a través de redes sociales e inspirados en las protestas francesas, quemaron contenedores y rompieron escaparates para sustraer productos. La alcaldía de Barcelona, encabezada por Jaume Collboni, anunció que el Ayuntamiento se personará como acusación particular.

En Portugal, la policía desalojó los campamentos por la vivienda en Lisboa y Oporto, con 55 detenidos y dos heridos leves, y los manifestantes volvieron a acampar pese a las amenazas.

En Italia, miles de jóvenes salieron a la calle en Roma, Milán, Turín y Nápoles contra el coste de la vida y el rearme. La policía arrestó a 9 personas y detuvo temporalmente a 371, 110 de ellas menores.

En Grecia, más de 10.000 personas secundaron en Atenas la huelga de maestros y estudiantes, con acampadas frente al Parlamento para exigir alquileres asequibles y más financiación educativa.

En Bélgica, los estudiantes de la región francófona protestan contra los recortes presupuestarios y la subida de tasas, con enfrentamientos y detenciones en Lieja.

Albania vive su particular revolución de los flamencos: las protestas estudiantiles contra la corrupción y la cesión de una reserva natural derivaron en disturbios, con el Ministerio de Educación incendiado y más de 300 heridos, según las autoridades.

El caso más significativo de todos es el de Serbia. Tras casi dos años de protestas lideradas por estudiantes contra la corrupción y el gobierno, originadas por el derrumbe de la estación de Novi Sad en 2024, que mató a 16 personas, la lista estudiantil se impuso en las elecciones parlamentarias del 25 de octubre. Aleksandar Vučić reconoció la derrota y admitió que la coalición opositora obtendría entre 135 y 140 escaños frente a los 105 de su formación, según las proyecciones de CeSID/Ipsos y CRTA. El movimiento, sin líderes formales y con decisiones asamblearias, ha logrado llevar a un gobierno a una protesta social, un hecho inédito en los últimos años en Europa.