El Gobierno de Pedro Sánchez va a aprobar la reforma de las pensiones este miércoles, que será votada en el Congreso con el apoyo del PP. Además, han dado su visto bueno tanto las patronales como CEOE y Cepyme, como los sindicatos CCOO y UGT. La medida incluye incentivos para que los trabajadores puedan retrasar “voluntariamente” su jubilación hasta los 72 años, percibiendo un porcentaje creciente de su pensión junto con su salario. La norma busca cumplir con las directrices europeas y aliviar la presión financiera sobre el sistema público de pensiones. Con ello, refuerza la dirección tomada hasta ahora, donde el objetivo ha sido siempre fomentar la combinación de trabajo asalariado y jubilación parcial. Según algunos estudios recientes, en Europa, el 13% de los pensionistas deben continuar trabajando durante los seis años posteriores a su jubilación oficial.
Desde el ala izquierda de la cámara baja, ERC, EH Bildu y Podemos han manifestado su rechazo, argumentando que la reforma “empuja a los trabajadores más vulnerables a seguir trabajando” para mejorar su situación económica. Según Ione Belarra, líder de Podemos, esta reforma “alarga la edad de jubilación de forma encubierta” y perjudica especialmente a quienes tienen menores ingresos. Además, denuncian “una falta de diálogo político”, al haberse pactado el acuerdo exclusivamente con patronales y sindicatos. Sin embargo, al tratarse de un gran Pacto de Estado entre los dos principales partidos políticos, la oposición verbal del espacio a la izquierda del PSOE no será decisiva, y algunos de ellos seguirán manteniendo el apoyo incondicional al gobierno de coalición.
Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, ha justificado su apoyo, señalando que “el respaldo de los agentes sociales avala la reforma”. Sin embargo, la medida ha generado tensiones en el bloque de investidura del Gobierno, con críticas desde el PNV y Junts, que han mostrado posturas diversas en otras votaciones relacionadas. Mientras tanto, plataformas como Coespe califican la reforma como “una sumisión a políticas neoliberales”, advirtiendo del riesgo de un desmantelamiento del sistema público de pensiones.
Antecedentes
Durante la presidencia del PSOE con José Luis Rodríguez Zapatero, en 2011, el Gobierno español acordó con la patronal y los sindicatos una reforma del sistema de pensiones. El objetivo era claro: retrasar de manera progresiva la edad de jubilación de los trabajadores. Esta reforma se está implementando gradualmente, y para 2027, la edad de jubilación oficial será de 67 años. Con el inicio de este año, se fijó la edad de retiro en 66 años y ocho meses, y continuará retrasándose progresivamente hasta alcanzar el objetivo establecido.