El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial (IA), con capacidades que se duplican cada vez más rapido, está teniendo un impacto considerable en el consumo de energía y las emisiones globales de carbono. Un solo chatbot con IA puede utilizar hasta diez veces más energía que una búsqueda tradicional en Google. De acuerdo con estimaciones recientes, los sistemas de IA generativa pueden requerir 33 veces más energía que el software convencional para realizar la misma tarea.

Este fuerte aumento en la demanda se refleja en datos concretos de gigantes tecnológicos. Microsoft, con una inversión significativa en OpenAI y su aplicación Copilot, registró un incremento de emisiones cercano al 40% en el lapso de 2020 a 2023, al pasar de 12,2 millones de toneladas de CO₂ a 17,1 millones de toneladas. Por su parte, Meta elevó sus emisiones indirectas en más del 65% de 2020 a 2022, alcanzando 8,4 millones de toneladas de CO₂. Google, por otro lado, experimentó un aumento aproximado del 50% en sus emisiones de 2019 a 2023.

El consumo de agua en los centros de datos también es significativo. En Estados Unidos, cada megavatio-hora empleado en estos centros requiere alrededor de 7.100 litros de agua para su proceso de refrigeración. Solo las instalaciones de Google en ese país emplearon aproximadamente 12.700 millones de litros de agua en 2021. Estos datos adquieren mayor relevancia en regiones afectadas por la sequía, como California, donde los operadores de centros de datos compiten por el suministro hídrico con la población local.