Según el diario estatal Global Times, China se está preparando para imponer contramedidas contra los nuevos aranceles de Estados Unidos, que entrarán en vigor el martes. Seguramente, estas medidas se fijarán como objetivo los productos agrícolas y alimentarios estadounidenses, que siguen siendo una de las principales importaciones de China, a pesar de una disminución de las compras desde 2018 debido a los aranceles previos impuestos por Washington.

La reciente amenaza de Donald Trump de imponer un arancel adicional del 10% sobre las importaciones chinas, elevando el total a un 20%, fue acompañada de acusaciones contra Pekín "por no actuar lo suficiente para frenar el flujo de fentanilo hacia EEUU", lo que fue calificado por China como un “chantaje”. Las contramedidas de Pekín probablemente incluirán tanto aranceles como medidas no arancelarias, dirigidas principalmente a productos como la soja, la carne de vacuno y cerdo, así como otros productos agrícolas.

A pesar de las tensiones comerciales, China continúa siendo el mayor mercado para los productos agrícolas estadounidenses, aunque las importaciones han disminuido desde que se implementaron los aranceles de hasta el 25% en productos clave como la soja y el maíz en respuesta a las políticas comerciales de Trump. Las nuevas medidas de represalia se consideran una extensión de la disputa comercial que ha marcado la relación entre ambos países en los últimos años.

En 2024, China importó productos agrícolas estadounidenses por valor de 29.250 millones de dólares, una caída del 14% respecto al año anterior. Aunque las importaciones han disminuido debido a la guerra comercial iniciada por la administración Trump, los productos agrícolas siguen siendo cruciales en la relación comercial entre ambos países. Pekín ha señalado que, a pesar de las tensiones, sigue abierta a las negociaciones, aunque no se han observado avances significativos en este sentido. Según Wang Dong, director ejecutivo del Instituto de Cooperación y Comprensión Global de la Universidad de Pekín, "un conflicto comercial entre China y EEUU no es inevitable, pero la imposición de aranceles por parte de Trump es una mala decisión".