Albert Batlle, teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, ha anunciado en una entrevista en la emisora Cope Catalunya que la intención es pasar de las actuales 140 cámaras de videovigilancia a un total de 500 en los próximos meses.
Según Batlle, esta expansión “permitirá vigilar más zonas consideradas de alto riesgo para mejorar la seguridad pública”. Además, ha destacado que, aunque Barcelona es una ciudad “segura en cuanto a delitos graves”, existen “delitos de baja intensidad que generan una percepción de inseguridad entre los ciudadanos”.
Batlle también se refirió a la importancia de “gestionar correctamente la percepción de la delincuencia”. En este sentido, explicó que “aunque un incidente violento como un navajazo es un hecho grave, cuando se repite en los medios de comunicación, no se debe contar como múltiples casos”. Según el teniente de alcalde, “cambiar la percepción de inseguridad es un reto pendiente que el Ayuntamiento pretende abordar con esta medida”.