La dirección de Izquierda Unida en Andalucía, liderada por Toni Valero, ha decidido otorgar la cabecera de la candidatura de Por Andalucía por Cádiz a Esperanza Gómez, coordinadora de Sumar en Andalucía, dejando fuera al candidato provincial de IU, Jorge Rodríguez. Según ha informado Diario de Cádiz, la decisión ha generado un fuerte malestar en las agrupaciones gaditanas de IU, que acumulan una década sin poder liderar listas al Parlamento andaluz ni al Congreso de los Diputados en la provincia.

Por Andalucía, que concurrió por primera vez en 2022, se reeditará en junio con tres formaciones: Izquierda Unida, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz (IPA). Mientras, Adelante Andalucía y Podemos competirán por separado, mientras la situación de Equo sigue sin resolverse. La dirección regional había decidido que IU encabezara seis de las ocho listas provinciales, IPA la de Huelva y Sumar la de Cádiz, confirmando a Gómez como número uno pese a que las agrupaciones gaditanas ya habían designado a Rodríguez.

Jorge Rodríguez, coordinador provincial y anteriormente alcalde de la localidad de Trebujena, declaró que “por responsabilidad ni voy a dimitir ni voy a vetar nada, porque tengo claro que el enemigo jamás va a estar dentro”. Sin embargo, admitió el malestar general en la provincia y la percepción de riesgo electoral por situar al frente de la lista a alguien sin vínculos con Cádiz. Según cálculos de IU, se necesitarían unos 30.000 votos para obtener un escaño por la provincia, cifra que representa un desafío frente a la competencia de Adelante, Podemos y el partido local Unidos 100x100.

Esperanza Gómez, sevillana de 51 años y doctora en Derecho Constitucional, inició su larga carrera de profesional de la política como asesora en el segundo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y luego en Podemos, siendo parlamentaria andaluza por Málaga y senadora por Adelante Andalucía. Tras pasar por Más País y recuperar su escaño en 2022 por Sevilla, actualmente coordina Sumar en Andalucía. Tras saltar de un partido a otro, su designación para Cádiz supone un nuevo episodio de exclusión de militantes locales de IU en la provincia, pese a que la formación mantiene una década de alcaldías en la región. Esto genera descontento, sensación de ninguneo y riesgo electoral, porque los afiliados y los votantes pueden percibir desconexión entre los candidatos y la realidad gaditana, debilitando la capacidad de la militancia de IU para establecer una representación propia y mantener influencia política en su territorio de cara a las elecciones al Parlamento andaluz en junio de 2026.