Avanza el proceso judicial por los hechos del 12 de octubre en los juzgados de Gasteiz (Araba), y los agentes de la Ertzaintza continúan declarando ante el juez, más recientemente el 20 de enero. Lo hacen no como investigados, sino como víctimas. En cambio, diecinueve antifascistas están siendo investigados en el tribunal, mientras que ni un solo agente de la Ertzaintza ni ningún falangista está bajo investigación, a pesar de que atacaron a la gente armados, causando múltiples heridas graves. Repasemos los hechos.

La Falange, armada con palos y barras de hierro

El 12 de octubre de 2025, con autorización de las autoridades locales, la Falange Española se concentró en la Plaza de la Provincia de Gasteiz, una organización fascista responsable de miles de muertes en el último siglo. Aprovechando el Día de la Hispanidad, llenaron el centro de la ciudad con consignas y símbolos fascistas y, al finalizar la concentración, atacaron a la gente que estaba en la calle.

Los falangistas llegaron armados: en varias imágenes se ve cómo salieron a la calle con barras de hierro y palos, e incluso lanzaron gas pimienta a un vecino.

Ertzaintza y falangistas cargan juntos

En sus intervenciones, la Ertzaintza protegió a los fascistas armados y cargó contra cientos de personas que se acercaron a protestar contra la Falange. En varios vídeos difundidos en redes sociales se observa que los agentes escoltaron a los falangistas durante la concentración y llegaron a cargar junto a ellos contra los antifascistas.

En varias ocasiones golpearon a la multitud movilizada contra los fascistas, tanto antes como después del acto falangista; los vídeos muestran que los agentes dispararon a corta distancia contra la gente, apuntando incluso a la cabeza.

Según denunció la plataforma U12 Jazartuak, el saldo fue grave: diecinueve detenidos y varios heridos, algunos con lesiones graves, como en el ojo o el maxilar. Por ejemplo, la Ertzaintza fracturó la mandíbula a un manifestante antifascista, quien denunció la agresión en redes sociales; esa persona, sin embargo, está entre las investigadas.

Declaraciones de los ertzainas en el juzgado

En el proceso judicial abierto contra los antifascistas, numerosos agentes han sido llamados a declarar ante el juez como víctimas y ya han comenzado a hacerlo: los días 8 y 20 de enero. Según recogen medios como Naiz, El Correo o Noticias de Gipuzkoa, los policías afirmaron que la gente que se movilizó contra la Falange había utilizado “tácticas militares”, refiriéndose a la supuesta “profesionalización” de los manifestantes. Tanto los agentes como el lobby policial Euspel describieron “una violencia que no se había visto en años”, pero siempre colocando la protesta antifascista como objetivo; incluso hablaron de la presencia de supuestos “organizadores” de los disturbios.

El lobby policial Euspel ha solicitado penas elevadas para los antifascistas investigados, concretamente cuatro años y nueve meses de prisión, acusándolos de provocar “desórdenes públicos”, cometer “atentado agravado contra la autoridad” y causar “lesiones”. Según Euspel, los antifascistas habrían usado herramientas “peligrosas” como piedras de pavimento, sin mencionar las armas utilizadas por la Ertzaintza (por ejemplo, el proyectil de foam que fracturó un maxilar) ni las de los falangistas.

El Gobierno Vasco, al frente de la criminalización de los antifascistas

Lejos de cuestionar que la Falange obtuviera permisos institucionales para concentrarse en Gasteiz, el Gobierno Vasco ha señalado al movimiento antifascista desde el inicio. Por ejemplo, Bingen Zupiria, consejero de Seguridad, defendió en octubre que el objetivo de la movilización antifascista era “atacar a la Ertzaintza”; los partidos institucionales criminalizaron la protesta contra los fascistas: tanto el PSOE, que lidera el Ayuntamiento de Gasteiz, como el propio PNV, EH Bildu y el PP.

En cambio, el 20 de enero cientos de personas se concentraron para mostrar apoyo a los antifascistas investigados y exigir su absolución, mientras los agentes continuaban declarando en el juzgado. La concentración se realizó en la Plaza de la Virgen Blanca de Gasteiz, denunciando la “criminalización mediática y judicial” de los movimientos antifascistas y reivindicando la protesta social como legítima.