La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y sus socios de coalición —Fratelli di Italia, Forza Italia y la Lega— han sido acusados por la oposición de intentar manipular las próximas elecciones tras alcanzar un acuerdo a última hora del miércoles sobre una nueva ley electoral, según informa Politico. El Partido Demócrata, principal fuerza de la oposición, denunció en un comunicado que la prioridad del gobierno es "garantizar sus propias posiciones, cambiando la ley de forma inaceptable". El acuerdo, negociado sin negociar con la oposición y que ha pillado por sorpresa a los partidos de izquierda, se produce en un momento de turbulencia política en Italia, donde la derecha y la extrema derecha enfrentan la presión de otra nueva formación de extrema derecha, Futuro Nazionale, surgida de una escisión en la Lega.

El proyecto de ley elimina los escaños uninominales, que actualmente suponen hasta un tercio del Parlamento, en favor de un sistema totalmente proporcional. Sin embargo, incluye una cláusula crucial: la coalición que supere el 40% de los votos recibiría una prima de 70 escaños en la Cámara de los Diputados y 35 en el Senado, lo que garantizaría una mayoría absoluta estable.

Según un análisis de la agencia You Trend publicado este viernes, con este sistema, la coalición de derechas obtendría hasta el 57% de los escaños con solo el 46% de los votos, reproduciendo y blindando la actual correlación de fuerzas parlamentaria. Los críticos señalan que, en las elecciones de 2022, la derecha ganó más del 80% de los escaños uninominales gracias a su unidad tras candidatos únicos, mientras que el voto de izquierda aparecía fragmentado.

Dirigentes de la oposición han cargado contra lo que consideran "un intento de blindar el poder ejecutivo frente a la voluntad popular". Riccardo Magi, del partido +Europa, calificó la ley de "manipuladora e incoherente" en Facebook y afirmó que la coalición trata la ley "como un traje que quieren confeccionar a su medida para seguir en el poder".

"Un claro intento de manipular las próximas elecciones"

Angelo Bonelli, de la Alianza Verdes e Izquierda, declaró en un comunicado que se trata de un "claro intento de manipular las próximas elecciones" que demostraría el temor del gobierno a perder autoridad si pierde el referéndum constitucional previsto para marzo. La oposición, que intenta construir una coalición unitaria, se ha visto superada por la maniobra gubernamental, gestada en secreto y aprobada sin el habitual debate parlamentario.

El gobierno defiende la medida como "una fórmula para garantizar la gobernabilidad". Giovanni Donzelli, diputado de Fratelli di Italia y representante de Meloni en las negociaciones, aseguró ante la prensa que están "dispuestos a dialogar con todos para mejorar el texto". Representantes de Forza Italia y Fratelli di Italia no respondieron a las solicitudes de comentario de Politico, mientras que la Lega declinó hacer declaraciones.

La nueva ley electoral llega en un momento de incertidumbre política y económica, con previsiones de empeoramiento para 2026 mientras se disipa el efecto de los fondos europeos de recuperación, lo que ha llevado a analistas y encuestadoras a especular con la posibilidad de elecciones anticipadas tras la cita con las urnas de marzo. Mientras la coalición de la derecha y la extrema derecha se protege con una ley diseñada a su medida, la oposición denuncia que "el verdadero objetivo no es la estabilidad, sino garantizar que, gane quien gane, el gobierno siga siendo el mismo".