Israel cierra el paso de Rafah y vuelve a aislar a Gaza
El Gobierno israelí ordena el cierre "hasta nuevo aviso" de los pasos fronterizos con la Franja, incluyendo el cruce con Egipto, a raíz de la ofensiva contra Irán.
El Gobierno israelí anunció este sábado el cierre "hasta nuevo aviso" de todos los pasos fronterizos con la Franja de Gaza, incluido el estratégico cruce de Rafah con Egipto, en el marco de la operación militar conjunta con Estados Unidos contra la República Islámica de Irán, según informa EFE. El organismo militar israelí que controla los territorios ocupados, COGAT, justificó la medida como un "ajuste de seguridad necesario" tras el inicio de los bombardeos contra Teherán, que ya han causado más de 787 muertos en Irán, y aseguró que las reservas de alimentos en Gaza, calculadas según "la metodología de la ONU", serían "suficientes durante un período prolongado" al equivaler a "cuatro veces las necesidades nutricionales de la población". El COGAT añade que las rotaciones de personal humanitario quedan "pospuestas", en una decisión que contradice la evidencia sobre el terreno. Paralelamente, el Gobierno israelí retiró el domingo las licencias de actividad de 37 ONG que operan en Gaza y Cisjordania.
El paso de Rafah, determinante para la entrada de ayuda humanitaria, había reabierto sus puertas apenas el pasado 2 de febrero, después de permanecer casi un año cerrado tras ser tomado por las fuerzas de ocupación israelíes en mayo de 2024. Durante ese tiempo, la población de Gaza ha sufrido una devastación sin precedentes: gran parte de la infraestructura del enclave ha sido destruida, el acceso a alimentos y atención médica es severamente limitado, y el desplazamiento se ha vuelto casi universal. La reapertura había supuesto un mínimo respiro, permitiendo un limitado movimiento civil y la entrada de suministros básicos que las organizaciones humanitarias consideraban totalmente insuficientes. Ahora, incluso ese pequeño resquicio vuelve a cerrarse, dejando atrapados a los dos millones de gazatíes mientras las tensiones regionales que han causado los ataques de EE.UU. e Israel amenazan con ampliar la guerra.
La decisión de cerrar los pasos se produce en un momento de máxima tensión internacional, con todos los focos sobre Teherán y sus represalias contra Israel y las bases estadounidenses en la región. Mientras los líderes mundiales debaten sobre la escalada en Oriente Medio, la población de Gaza, sometida a más de dos años de ataques brutales, queda una vez más abandonada a su suerte. El cierre de Rafah reduce su mundo a una tierra sitiada, sin vías de escape, con acceso humanitario disminuido y una creciente incertidumbre sobre su supervivencia.
La afirmación del COGAT de que "las reservas de alimentos son suficientes" ha sido desmentida por informes de las organizaciones humanitarias, que llevan meses denunciando la escasez extrema y la hambruna generalizada. Mientras las bombas caen sobre Teherán y los misiles surcan el cielo de la Palestina ocupada, en Gaza, concretamente, la vida cotidiana se ha convertido en un combate por la supervivencia. El cierre de Rafah supone una nueva vuelta de tuerca en el cerco genocida que mantiene a dos millones de personas al borde de la muerte. La "comunidad internacional", ahora ocupada en la guerra contra Irán, vuelve a mirar hacia otro lado mientras los gazatíes se preparan para enterrar a sus muertos sin poder siquiera recibir un cargamento de harina.