El Gobierno de los Estados Unidos estaría planeando reducir de forma drástica y significativa su contribución militar a la OTAN en territorio europeo. Según informó este martes el diario alemán Der Spiegel, citando fuentes diplomáticas informadas, un enviado del secretario de Defensa de la administración estadounidense, Pete Hegseth, transmitió formalmente esta decisión a altos funcionarios del resto de los países miembros del bloque durante una reunión a puerta cerrada celebrada la semana pasada en la sede de la organización, en Bruselas. La medida se traducirá en una reducción drástica de los compromisos actuales de Washington con el denominado "Modelo de Fuerzas", el marco de respuesta inmediata y disuasión territorial que la alianza estableció para fijar con qué unidades exactas puede contar el Comandante Supremo de la OTAN en Europa ante "escenarios de crisis".

El encargado de presentar los datos y los planes de repliegue ante las delegaciones de los Estados miembros fue Alexander Vélez-Green, asesor de Hegseth. Aunque el distanciamiento y la presión de la Casa Blanca para lograr una "redistribución más equitativa" de las cargas financieras y militares en Europa eran esperados tras más de un año del retorno de Donald Trump al poder, la magnitud y la rapidez del recorte "sorprendieron por su severidad", según Der Spiegel, a los delegados en Bruselas. Hasta la fecha, Estados Unidos aporta casi la mitad de las capacidades operativas de este modelo bélico, una posición que Washington considera "insostenible" y que ahora exige que sea "compensada de manera urgente" por los Estados europeos de la alianza.

El plan estadounidense contempla reducir a la mitad su contribución de bombarderos estratégicos y la retirada inmediata de un tercio de sus aviones de combate actualmente asignados a Europa. En este sentido, el enviado de Washington aclaró explícitamente que el paraguas nuclear estadounidense en Europa se mantendrá intacto como parte de su política exterior, separando esta "garantía" del repliegue de los activos convencionales.

El objetivo de fondo de la Casa Blanca es forzar a que Europa asuma la mayor parte del gasto en la OTAN en lo referido al territorio europeo. Debido a esto, el recorte de las capacidades norteamericanas también se extendería al ámbito marítimo y tecnológico, traduciéndose en un menor apoyo operativo de destructores, submarinos y sistemas de drones, tanto armados como de reconocimiento.