Un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) mató a tiros a un joven de 26 años de origen colombiano en la localidad de Biddeford, Maine, durante la mañana de este lunes. Este suceso constituye la undécima ‘muerte’ por disparos a manos de agentes de esta agencia federal y el segundo deceso de características similares reportado en menos de una semana en el país. Aunque la administración federal ha sostenido de manera preliminar que el oficial involucrado “disparó en defensa propia, al intentar la víctima atropellarlos”, diversas organizaciones civiles y grabaciones difundidas a través de las redes sociales contradicen la versión oficial de los hechos, lo que ha desatado una nueva ola de indignación.

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Imágenes evidencian que los agentes rodearon al coche antes de disparar y no que fueran atropellados. Video: @LongTimeHistory (X)

De acuerdo con la información divulgada por la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes de Maine, la víctima mortal era un ciudadano colombiano de 26 años que contaba con un permiso de trabajo vigente y un número de la Seguridad Social asignado en Estados Unidos. El director ejecutivo de dicha organización, Mufalo Chitam, detalló a la cadena de noticias CNN que el joven se dirigía hacia su lugar de trabajo en el momento en que lo asesinaron.

El coche de la víctima, con cuatro impactos de bala.
El coche de la víctima, con cuatro impactos de bala.
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Un agente del ICE saca el cadaver del coche.

Este hecho ocurre apenas unos días después de que, el pasado martes, un agente del ICE matara a tiros al migrante mexicano Lorenzo Salgado Araújo durante un control de tráfico en la ciudad de Houston, Texas, mientras se dirigía también a su trabajo. En ese caso, la agencia federal describió inicialmente el procedimiento como una “operación de control selectiva”, aunque fuentes posteriores revelaron que Salgado Araújo no era el objetivo original del operativo policial. Ambos incidentes han reactivado con fuerza las críticas contra los agentes del ICE, las cuales, tras el elevado número de asesinatos del año pasado, alcanzaron su punto más alto a principios de este año tras el homicidio de Renee Good, una madre de 37 años, y de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de la misma edad, durante operaciones de la administración federal en la ciudad de Minneapolis.

El malestar social en el estado de Maine cuenta con antecedentes recientes de tensión con la agencia migratoria. En enero, el gobierno llevó a cabo una campaña masiva de control de inmigración denominada Operación Catch of the Day, la cual motivó que la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) y otros defensores de derechos humanos interpusieran una demanda judicial contra los agentes federales, acusándolos de “secuestrar a un inmigrante legal” en el transcurso de las redadas. En respuesta directa al tiroteo de este lunes en Biddeford, diversos colectivos comunitarios y de defensa de los derechos de los migrantes que ya se habían movilizado a principios de año han reanudado sus acciones de protesta.