En Washington, los cambios en la estructura familiar y económica de Estados Unidos han alcanzado un punto crítico tras la publicación del reciente Informe sobre el Bienestar Económico de los Hogares de EEUU, elaborado por la Reserva Federal. Según este documento, basado en la Encuesta de Economía y Toma de Decisiones de los Hogares (SHED), el 49% de los adultos estadounidenses de entre 18 y 29 años vive actualmente con, al menos, uno de sus progenitores. Esta cifra representa un incremento drástico de 12 puntos porcentuales en comparación con los niveles registrados en 2019, contrastando significativamente con las mediciones del año pasado, cuando la proporción se situaba cerca de uno de cada tres jóvenes.

El fenómeno de la dependencia económica no se limita únicamente a la cohabitación en el hogar familiar. La investigación de la Reserva Federal también revela que el 47% de los adultos en el mismo rango de edad recibió asistencia financiera externa de personas ajenas a su hogar para cubrir gastos esenciales, tales como facturas de telefonía móvil, costos de manutención general o pagos de vivienda.

Laura Ullrich, directora de economía de Indeed Hiring Lab y execonomista regional de la Reserva Federal de Richmond, precisó en declaraciones a la revista Fortune que estas dos estadísticas no corresponden a la misma población estudiada. Ullrich señaló que “hay que pensar en esto como un diagrama de Venn”, explicando que el 49% vive en el hogar paterno y el 47% recibe ayuda externa sin que este último grupo incluya a quienes ya cohabitan con sus padres, lo que demuestra un volumen considerable de hijos adultos que dependen del respaldo financiero de sus progenitores.

La tendencia se alinea con los informes sectoriales previos sobre la pérdida de asequibilidad de la vivienda, la persistente inflación y las dificultades que afrontan los jóvenes para insertarse con éxito en su primer empleo. Además, la vulnerabilidad financiera se está extendiendo a segmentos demográficos de mayor edad. Los datos de la Reserva Federal muestran que el 26% de los adultos de entre 30 y 44 años también recurre a apoyo económico externo para subsistir. Esta situación coincide con un estudio de la firma Wells Fargo publicado este mismo año por Fortune, el cual expone que el 64% de los padres con hijos de la Generación Z (de 18 a 28 años) afirma que estos todavía dependen de ellos económicamente, concentrando dicha ayuda en necesidades básicas de alquiler y servicios.