El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha comparecido este miércoles en el Palacio de la Moncloa para reafirmar la negativa española a participar en la guerra unilateral de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, en una declaración institucional que responde directamente a las amenazas de Donald Trump de imponer un embargo comercial al país. Sánchez resumió su posición en cuatro palabras: "No a la guerra", y dice defender "la misma postura que España mantuvo en Ucrania y Gaza": rechazo a la "quiebra del derecho internacional" y "defensa de la población civil", aunque numerosos informes hayan señaladado que Moncloa sigue manteniendo la compraventa de armas con Israel de forma camuflada, permitiendo el paso de buques que cargan armamento para Israel y aprobando decenas de paquetes militares para Kiev.

"No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo simplemente por el miedo a las represalias de algunos", ha afirmado, abanderando el "no a la guerra" de los tiempos de las protestas contra la guerra de Irak a comienzos de siglo como referencia política. Además, Sánchez ha lanzado un mensaje directo a la Casa Blanca sin mencionar explícitamente a Trump, en un momento en que el presidente estadounidense ha amenazado con "cortar todo el comercio" con el Estado español por negarse a seguir autorizando el uso de las bases de Rota y Morón en la ofensiva tras los primeros bombardeos, aunque sí sirvieron durante las maniobras previas. El jefe del Ejecutivo desliza que la operación militar pretende tapar un "fracaso" y "llenar el bolsillo de unos pocos", y advierte contra el "seguidismo siervo y servil" como forma de responder a la invasión. "Exigimos a Estados Unidos, a Israel y a Irán el cese de las hostilidades y la resolución diplomática de esta guerra. No se puede responder a una ilegalidad con otra, así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad", señala.

El presidente español insistie en que "el rechazo al régimen de los ayatolás es compatible con no hacer seguidismo de la violencia ejercida por Trump y Netanyahu": "Repudiamos al régimen de los ayatolás, pero rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia", afirma. "La pregunta no es si estamos al lado de los ayatolás, nadie lo está. La pregunta es si estamos a favor de la paz y de la legalidad internacional", ha añadido.

Las palabras de Sánchez se producen a pocas horas de que Trump arremetiera contra el Ejecutivo español desde el Despacho Oval, calificándolo de "aliado terrible" y ordenando al secretario del Tesoro que "corte todas las relaciones" con Madrid. El Gobierno español ya había avanzado su respuesta a través de fuentes de Moncloa, que señalaron que cualquier eventual represalia comercial debería hacerse "respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EE.UU".

Sánchez concluye su intervención anunciando que "el Gobierno protegerá a los ciudadanos españoles", "preparará medidas para amortiguar el impacto económico" y "trabajará con Europa por una respuesta coordinada", en un pulso que implica la colaboración militar vía OTAN de un país que dice "no a la guerra" con una potencia dispuesta a utilizar el garrote comercial contra quien no asume su narrativa sin fisuras.