La Comisión Europea ya ha comenzado a evaluar medidas drásticas, incluyendo el racionamiento de combustible y la liberación de más reservas estratégicas de petróleo, para afrontar lo que define como un "choque energético duradero". El comisario de Energía del bloque, Dan Jørgensen, ha confirmado en declaraciones al Financial Times que las instituciones comunitarias se están "preparando para los peores escenarios", ante la escalada de la guerra generada por Israel y EEUU en Oriente Medio que ha bloqueado rutas comerciales clave y afectado a infraestructuras en el Golfo.

"Esta será una crisis prolongada... los precios de la energía serán más altos durante mucho tiempo", ha señalado Jørgensen, subrayando que para ciertos productos "críticos" la situación empeorará en las próximas semanas. El cierre del Estrecho de Ormuz ha disparado la incertidumbre en la compraventa de suministros, las empresas de la industria petrolera ha disparado los precios de transporte y de la energía, afectando especialmente al combustible para aviación y al diésel, elementos fundamentales para la circulación de mercancías y el transporte de pasajeros.

Planes sobre la mesa

Aunque el comisario afirma que el bloque "no se encuentra aún en una crisis de seguridad de suministro", la Comisión ya redacta planes para mitigar "efectos estructurales y duraderos". Entre las opciones que baraja Bruselas se encuentra la posibilidad de modificar normativas técnicas para permitir la importación de combustibles desde Estados Unidos que actualmente no cumplen los estándares europeos, como el combustible de aviación con un punto de congelación distinto, o aumentar la mezcla de etanol en las gasolinas automotrices.

Respecto a las reservas de emergencia, Jørgensen ha declarado que "no excluye" una nueva liberación de petróleo, tras la intervención histórica realizada el mes pasado para intentar contener la subida de precios, que no ha surtido efecto. "Estamos listos para hacerlo cuando y si se vuelve necesario", ha afirmado, aunque ha evitado detallar los umbrales exactos de precios o escasez que activarían esta medida. Esta política de liberar reservas busca amortiguar el impacto del encarecimiento en las empresas, aunque supone agotar los depósitos de seguridad de los Estados miembros ante un conflicto que la propia Comisión proyecta como de larga duración.

Finalmente, el responsable de Energía ha ratificado que la UE mantendrá su dependencia de las importaciones de gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos, bajo el argumento de que estos operan en el "mercado libre". A pesar de la crisis, Jørgensen ha reiterado que no habrá cambios legislativos este año para prohibir las importaciones de GNL ruso, priorizando la estabilidad del suministro actual sobre las restricciones políticas en un contexto donde el encarecimiento de la energía sigue mermando el poder adquisitivo de la clase trabajadora europea.