El Mediterráneo registra 990 muertes en el primer trimestre de 2026 por el bloqueo de rutas seguras
Las políticas de control fronterizo y la falta de medios de salvamento elevan un 150% la mortalidad en la ruta central respecto al año anterior.
El Mediterráneo se consolida como una fosa común para la clase trabajadora migrante con un registro de 990 víctimas en apenas tres meses, según los datos publicados este martes por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La cifra de esta matanza silenciosa a las puertas de Europa supone un incremento drástico respecto al ejercicio anterior, situando el inicio de 2026 como uno de los periodos más letales desde que existen estadísticas. Solo en la ruta del Mediterráneo central, la organización ha contabilizado 765 "muertes", lo que representa un aumento del 150% en comparación con el mismo periodo de 2025 y una de las tasas de mortalidad más altas desde 2014.
La gestión migratoria de los gobiernos europeos y la escasez de medios de salvamento han provocado que, solo en los últimos diez días, 180 personas hayan muerto o desaparecido en el mar. Entre los hechos más recientes, la OIM destaca el hundimiento el pasado 5 de abril de una embarcación que partió de Tajura, Libia, con 120 personas a bordo. Tras el siniestro, 80 personas permanecen desaparecidas y solo se han recuperado dos cadáveres; el resto de los supervivientes fueron rescatados por un buque mercante y un remolcador antes de que la Guardia Costera italiana los trasladara a la isla de Lampedusa.
La dirección de la OIM ha señalado en una nota de prensa que la situación actual requiere de "esfuerzos más firmes y coordinados" por parte de los Estados para evitar que las "redes de contrabando exploten a personas vulnerables". Amy Pope, directora general de la agencia de Naciones Unidas, insistió en un comunicado en la necesidad de "ampliar las vías seguras y regulares" para que ninguna persona se vea obligada a emprender estos mortales viajes. La organización advierte que la capacidad de búsqueda y rescate desplegada por los países fronterizos sigue siendo "insuficiente", lo que deriva en una pérdida evitable de vidas humanas bajo la actual estructura de control migratorio.
Estas muertes masivas se sitúan en un contexto más donde el capital utiliza las fronteras para gestionar de forma selectiva el ejército industrial de reserva, criminalizando el movimiento de personas mientras las vías legales de tránsito permanecen bloqueadas. La OIM ha instado formalmente a los gobiernos a "una mayor coordinación para salvar vidas y a habilitar canales legales que reduzcan el uso de rutas de alta siniestralidad". Según el organismo, la ausencia de estas alternativas y el abandono institucional en alta mar son los factores determinantes que elevan el número de víctimas en las fronteras exteriores de Europa.