La Comisión Europea ha diseñado un paquete de medidas para gestionar el encarecimiento de la energía derivado de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz. El borrador del Ejecutivo comunitario, adelantado por El País, propone a los Estados miembros imponer a las empresas "al menos un día de teletrabajo obligatorio a la semana" y el cierre de edificios públicos. Estas medidas se presentan tras un gasto adicional de 22.000 millones de euros en importaciones fósiles desde el inicio de la guerra, que ha provocado un aumento del precio del petróleo crudo del 51% y del gas natural del 85% en apenas tres semanas.

El documento elaborado por el equipo de Ursula Von der Leyen busca reducir la demanda energética trasladando parte de la actividad fuera de los centros de trabajo. En paralelo, para el sector del transporte, Bruselas plantea reducir los precios del transporte público o hacerlo gratuito para colectivos específicos. El texto reconoce que la interrupción del flujo desde la instalación de Ras Laffan en Qatar, dañada por una represalia iraní, y el bloqueo de la ruta por donde transitaba el 20% del crudo mundial, han situado a los hogares trabajadores y a las pymes en una situación de exposición directa a las fluctuaciones del mercado.

Respecto al apoyo financiero, la Comisión Europea propone una transferencia de fondos públicos al sector privado con la "flexibilización" de las ayudas de Estado. El borrador permite compensar a las empresas de agricultura y distribución con hasta el 50% del precio adicional del combustible y los fertilizantes hasta final de año. Para las personas trabajadoras y los hogares con bajos ingresos, las propuestas se limitan a la emisión de "vales de energía", la aplicación de precios regulados temporales y reducciones de los impuestos especiales sobre la electricidad para evitar la desconexión por falta de pago.

El paquete de medidas también incluye directrices para que los proveedores de energía implementen "alertas tempranas" ante picos de consumo y eliminen barreras para que las empresas recompensen a los clientes que trasladen su consumo a las horas valle. Asimismo, el Ejecutivo de Von der Leyen insta a los países a incentivar la instalación de bombas de calor, paneles fotovoltaicos y "ventanas de alto rendimiento" a través de incentivos fiscales y mecanismos de "arrendamiento social" para sectores vulnerados, vinculando la descarbonización a un "imperativo de seguridad" frente a la crisis de suministros actual.

La Comisión Europea presentará formalmente esta batería de medidas la próxima semana ante los líderes de los 27 Estados miembros. El borrador insiste en que, aunque la situación es "tensa" para algunos combustibles y los precios siguen al alza por el conflicto iniciado por EEUU e Israel, "no existe por el momento una amenaza inmediata para la seguridad del suministro físico".