Condenan a cinco años de prisión a Julius Malema, líder sudafricano de Economic Freedom Fighters
EFF denuncia la sentencia por el uso de un arma en un acto público como una maniobra del lobby racista afrikáner para neutralizar a la cuarta fuerza política del país.
Julius Malema, líder de los Economic Freedom Fighters (EFF) y figura central de la oposición socialista negra anticolonial en Sudáfrica, ha sido condenado a cinco años de prisión tras ser hallado culpable de "posesión ilegal de un arma de fuego" y de dispararla en público. Los hechos se remontan a 2018, cuando Malema disparó un rifle semiautomático al aire durante la celebración del quinto aniversario de su partido en el Este de Ciudad del Cabo. La magistrada Twanet Olivier, responsable de la sentencia en la ciudad de KuGompo, ha permitido que el parlamentario permanezca en libertad mientras se tramita su recurso de apelación, un proceso que analistas políticos prevén que podría demorarse varios años antes de una resolución definitiva.
La resolución judicial ha sido recibida con una movilización masiva de simpatizantes de los EFF, quienes denuncian que la condena es el resultado de una maniobra de lawfare para silenciar la voz de la mayoría negra empobrecida. Al salir del juzgado, Malema acusó directamente a la supremacía blanca de estar detrás del proceso y reafirmó su compromiso con la lucha revolucionaria, declarando que "ir a prisión o la muerte es una medalla de honor cuando se trata de defender la soberanía del pueblo frente al capital". La organización afrikáner AfriForum, señalada por su agenda reaccionaria y pro-colonialista, fue la encargada de impulsar la denuncia original tras la difusión del vídeo del incidente.
En el contexto sudafricano y de muchos países africanos, la presencia de armas de fuego en actos políticos o celebraciones no resulta tan inusual ni extravagante como podría parecer visto desde una perspectiva europea. Durante la lucha contra el apartheid, las armas (especialmente el icónico AK-47) se convirtieron en símbolos de resistencia y liberación para amplios sectores de la población negra. Disparar al aire en mítines, funerales o festejos, por tanto, ha sido parte del repertorio histórico en expresiones culturales de júbilo, poder o rebeldía en varias naciones del continente, donde la política y las armas han estado estechamente ligadas durante años. El EFF argumenta que, en este marco, el gesto de Malema fue un acto simbólico de celebración y no una amenaza directa, y que la severidad de la condena obedece más a motivaciones políticas que a un peligro objetivo para la "seguridad pública".
La magistrada Twanet Olivier, del Tribunal de Magistrados de KuGompo City, dictó la sentencia este jueves. La condena se desglosa de la siguiente forma: cinco años de prisión por posesión ilegal del arma de fuego, dos años por posesión ilegal de munición y multas de 20.000 rand (o seis meses de prisión adicional) por cada uno de los otros tres cargos relacionados con la descarga en zona edificada, y conducta imprudente. Aunque la magistrada denegó la apelación contra la condena, concedió permiso para apelar la sentencia, por lo que Malema permanece en libertad provisional mientras el proceso avanza, algo que podría prolongarse varios años e incluso llegar al Tribunal Constitucional.
La sentencia ha generado indignación incluso en los sectores del partido gobernante, el Congreso Nacional Africano (CNA), mucho más moderado que EFF. Algunos miembros del CNA se han alzado contra la persecución judicial. El secretario general del CNA, Fikile Mbalula, expresó su solidaridad con Malema, señalando que la actuación de AfriForum envía el mensaje de que cualquier líder negro que se atreva a defender a los marginados y a cuestionar la propiedad de la tierra será un objetivo del sistema judicial. El trasfondo de todo este conflicto radica en el programa político radical de EFF para la expropiación de tierras en manos de la minoría blanca sin compensación y la devolución de la riqueza nacional a la clase trabajadora negra, propuestas que han permitido al partido consolidarse como la cuarta fuerza política de Sudáfrica en las elecciones de 2024.
Este nuevo ataque judicial se suma a una serie de procesos destinados a erosionar la legitimidad de Malema. El pasado agosto, un tribunal de igualdad ya lo declaró culpable de "discurso de odio" por reivindicar el derecho de la población negra a la autodefensa frente a agresiones racistas. Asimismo, el uso de canciones históricas de la lucha contra el apartheid, como el famoso Shoot the Boer, ha sido objeto de ataques por parte del lobby afrikáner e incluso del presidente estadounidense Donald Trump, a pesar de que la Corte Suprema de Apelaciones de Sudáfrica dictaminó que tales expresiones no constituyen incitación al odio, sino que forman parte del patrimonio de la resistencia anticolonial del país.