El Nuevo Ejército del Pueblo ejecuta a un terrateniente por acaparar tierras y asesinar a catorce campesinos
La guerrilla comunista de Filipinas cumple la sentencia de muerte contra Rodolfo Fajardo, líder paramilitar juzgado por un Tribunal Popular en Negros Occidental.
El pasado 12 de abril, unidades del Nuevo Ejército del Pueblo (NEP) ejecutaron la sentencia de muerte contra Rodolfo Fajardo, terrateniente y cabecilla del grupo paramilitar de extrema derecha Alsa Masa, durante una emboscada en el municipio de Binalbagan, provincia de Negros Occidental. Según el comunicado emitido por la organización guerrillera y recogido por varios portales maoístas internacionales como Nova Aurora, la acción es el resultado directo de una sentencia dictada por un Tribunal Popular, organismo del Nuevo Poder integrado por obreros y campesinos de la zona. El tribunal condenó a muerte a Fajardo tras hallarlo culpable de acaparamiento generalizado de tierras, múltiples homicidios y graves abusos de poder mediante el uso paramilitares para desplazar a campesinos pobres y confiscar su ganado.
El fallo judicial del movimiento revolucionario atribuye a Fajardo la responsabilidad directa en el asesinato de al menos 14 campesinos, incluyendo episodios de masacres, incendios de viviendas y ejecuciones extrajudiciales. Todas estas acciones represivas tenían como objetivo quebrar la resistencia de los agricultores que se negaban a ceder sus parcelas frente a los intereses del terrateniente. "Se hará justicia a todos aquellos que elijan hacer el mal y se responsabilizará a quienes exploten al pueblo para su propio beneficio", manifestó Dionesio Magbuelas, portavoz del NEP, en declaraciones recogidas por Nova Aurora.
La operatividad de la guerrilla, brazo armado del Partido Comunista de Filipinas, se mantiene firme pese a los intentos de las fuerzas gubernamentales por erradicar la insurgencia iniciada en 1969. Recientemente, la confrontación se ha agudizado en la región central del país. El pasado 21 de marzo, el Ejército de Filipinas informó de la muerte de tres milicianos del Frente Suroccidental del NEP en la localidad de Kabankalan, también en Negros Occidental. Los fallecidos fueron identificados como Milky Sampini, Ritchie Verano y Joedil Balsimo por el 47º Batallón de Infantería del Ejército Filipino, que incautó de fusiles R4, M16 y lanzagranadas tras un breve tiroteo. El teniente coronel Dennis Martínez, portavoz militar, intentó presentar la operación como una respuesta a "informes de residentes", aunque el mando castrense tuvo que admitir que los guerrilleros abatidos formaban parte de un frente que las autoridades ya daban por "desmantelado" con anterioridad, lo que indica que el NEP tiene capacidad de recomponerse tras sufrir caídas.
El año pasado, en la provincia de Bukidnon, aproximadamente 100 combatientes del NEP se enfrentaron a tropas del Estado, operación durante la cual un caza FA-50 de la Fuerza Aérea desapareció mientras realizaba misiones de apoyo contrainsurgente. Aunque las cifras oficiales del Ejército filipino suelen minimizar la fuerza del NEP, la organización afirma haber recuperado su capacidad operativa hasta los 25.000 guerrilleros, impulsada por el descontento popular ante la falta de servicios básicos, la corrupción y los abusos de los terratenientes en las zonas rurales remotas.
El conflicto armado en el archipiélago se nutre de las profundas desigualdades socioeconómicas que el Estado no ha resuelto desde la descolonización formal, permitiendo que el NEP establezca sistemas de impuestos revolucionarios a las empresas que operan en sus zonas de influencia para financiar su estructura militar. La ejecución de Fajardo responde a esta estrategia de la guerrilla que ejerce un poder paralelo efectivo allí donde el aparato judicial del Estado flipino protege los intereses de la clase terrateniente y de los imperialistas. Los recientes enfrentamientos demuestran que el movimiento conserva una capacidad táctica significativa, logrando infligir bajas y pérdidas materiales a las fuerzas armadas filipinas.