EEUU eleva a "crítica" la alerta por espionaje israelí a altos funcionarios
El Pentágono detecta intervenciones telefónicas de sus miembros orientadas a interceptar las negociaciones de la Administración Trump con Irán.
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos, a través de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, ha modificado la evaluación de riesgo por actividades de contrainteligencia atribuidas a Israel, elevando la alerta desde la categoría de "alta" hasta el nivel de "crítica", el escalafón más severo dentro de su sistema de control interno. Según las informaciones publicadas originalmente por la cadena de televisión estadounidense NBC News y secundadas posteriormente por el diario The New York Times y Al Jazeera, esta medida responde a "una creciente consternación" en los círculos de seguridad de Washington ante el incremento sustancial de los esfuerzos de interceptación tecnológica por parte de las agencias de inteligencia israelíes. Las operaciones de vigilancia se han concentrado de manera específica en recopilar información estratégica sobre las deliberaciones de política exterior y los posicionamientos diplomáticos que el Gobierno estadounidense mantiene con las autoridades de Irán para dar por finalizado el conflicto armado, el cual cumple este fin de semana cien días de hostilidades desde su inicio a finales de febrero y acaba de escalar vertiginosamente tras la ofensiva israelí sobre Beirut y la respuesta iraní.
Las pesquisas de los servicios de información norteamericanos apuntan a que el espionaje israelí ha "traspasado los límites habitualmente tolerados entre naciones aliadas", dirigiendo sus esfuerzos hacia figuras clave de la Administración de Donald Trump encargadas de diseñar la estrategia en Oriente Medio. Entre los funcionarios identificados como objetivos prioritarios de estas vigilancias se encuentran Steve Witkoff, emisario presidencial y negociador principal en los diálogos sobre la cuestión nuclear; Elbridge A. Colby, alto responsable de políticas del Pentágono, y su adjunto, Michael P. DiMino. Los informes técnicos indican que personal militar estadounidense desplegado en territorio israelí descubrió recientemente la instalación subrepticia de software espía en sus dispositivos telefónicos corporativos, diseñado expresamente para registrar y transmitir sus comunicaciones confidenciales en tiempo real.
Mientras que la Casa Blanca buscaría una salida "diplomática" del conflicto presionado por el encarecimiento global de los precios de la energía, el Ejecutivo de Tel Aviv continúa abogando por un "cambio de régimen" en Teherán.
Ante la difusión de estas informaciones, el Gobierno de Israel ha rechazado de manera tajante las acusaciones de espionaje a través de un portavoz de su embajada en Washington, calificando las afirmaciones de "completamente falsas" y asegurando que sus agencias no recopilan información de inteligencia sobre entidades ni funcionarios gubernamentales de los Estados Unidos. A pesar de los desmentidos oficiales, analistas académicos del King's College de Londres señalan que Israel posee un extenso historial documentado de penetración en los círculos políticos de su principal benefactor económico y militar, citando como precedente histórico el caso de Jonathan Pollard en 1985, y argumentan que el incentivo actual responde a la necesidad de Tel Aviv de anticiparse o descarrilar cualquier acuerdo internacional que limite su capacidad de maniobra militar futura frente a Irán.