La situación militar en Orient Medio ha dado un giro crítico este 22 de abril. A pesar de la frágil tregua de diez días decretada, las fuerzas israelíes han intensificado sus bombardeos sobre el sur de Líbano, matando al menos cuatro personas y dejando decenas de heridos. Entre las víctimas se encuentra la periodista Amal Khalil, del diario Al Akhbar, asesinada en un ataque de precisión contra la vivienda donde buscaba refugio tras ser perseguida por drones. Estos ataques, que el primer ministro libanés Nawaf Salam ha calificado como un "patrón probado" de ejecución de trabajadores de la prensa, ponen en entredicho la viabilidad de cualquier cese al fuego mientras la infraestructura civil libanesa sigue siendo objetivo de la aviación israelí.

Como respuesta directa a la agresión militar contra el Líbano y al bloqueo naval que ejerce Estados Unidos, la Guardia Revolucionaria de Irán ha confirmado la captura de dos buques en el Estrecho de Ormuz. Según fuentes de Teherán, la medida responde a la "alteración del orden y la seguridad" en la vía marítima más importante para el comercio energético mundial. En declaraciones recogidas por Al Jazeera, el principal negociador iraní ha declarado que la reapertura del estrecho resulta "imposible" bajo las actuales condiciones de "belicismo sionista en todos los frentes" y el cerco económico impuesto por Washington contra los puertos persas, que impide la libre circulación de suministros básicos hacia la República Islámica.

La dimensión técnica de este bloqueo ha quedado al descubierto tras una filtración del Pentágono al Congreso de los EEUU, recogida por The Washington Post. El informe advierte que las labores de desminado del Estrecho de Ormuz, sembrado con explosivos por las fuerzas iraníes como medida defensiva, podrían demorarse al menos seis meses incluso si se decidiera proceder con semejante operación. Esta realidad sobre el terreno garantiza que, incluso en el improbable caso de que las armas callen, las consecuencias económicas y la interrupción de las cadenas de suministro de crudo persistirán hasta finales de año, consolidando una crisis energética global.

Mientras el gobierno estadounidense presume de "satisfacción" ante la asfixia financiera que supone la pérdida de 500 millones de dólares diarios para Irán, omite cuántas perdidas le supone esta guerra a Washington. Además, la violencia sionista se mantiene más allá del Líbano: reportes de Al Jazeera informan que los ataques israelíes han matado a otras cinco personas, incluidos tres niños, cerca de una mezquita de Beit Lahiya en la Franja de Gaza.