Somalia prohíbe el paso de buques israelíes por Bab el-Mandeb
El Gobierno somalí responde al reconocimiento de Somalilandia por Tel Aviv, bloqueando el nodo estratégico naval que conecta el Mar Rojo con el Océano Índico.
Somalia ha anunció este 23 de abril que ha prohibido el tránsito de buques vinculados a Israel por el estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas marítimas más vitales para el comercio de energía y mercancías a nivel mundial, junto con el Estrecho de Ormuz. El anuncio fue realizado por el embajador de Somalia ante Etiopía y la Unión Africana, Abdullah Warfa, quien calificó la medida como una respuesta directa a la decisión de Israel de reconocer formalmente la independencia de Somalilandia. Según informa la agencia iraní Mehr, el diplomático advirtió que Mogadiscio no tolerará ninguna violación de su soberanía territorial ni la injerencia externa que suponga el establecimiento de relaciones diplomáticas con regiones no reconocidas por las Naciones Unidas.
La escalada de tensión se produce tras la implementación de un acuerdo para el intercambio de embajadores entre Tel Aviv y Somalilandia, región que funciona de facto como Estado independiente desde 1991 pero que Somalia reclama como parte íntegra de su territorio. La administración somalí considera que este reconocimiento por parte del Gobierno de Benjamin Netanyahu constituye una agresión diplomática y un intento de fracturar el país. Como represalia, Somalia utiliza su posición geográfica decisiva en el Cuerno de África para restringir el acceso a Bab el-Mandeb, por donde circula aproximadamente el 12% del petróleo mundial y el 8% del gas natural licuado (GNL).
Este bloqueo naval somalí, paralelo en el espacio y el tiempo al que está sacudiendo al norte de la Península Arábiga y al mundo por la guerra que libran Estados Unidos e Israel contra Irán y sus aliados regionales. Mientras el estrecho de Ormuz permanece cerrado a cal y canto, la decisión de Somalia añade un nuevo frente de presión logística para la economía israelí. Analistas regionales citados por The Cradle sugieren que esta medida podría empujar a Somalia a una cooperación táctica más estrecha con las fuerzas de Sanaa (Yemen), que ya han realizado operaciones militares en el mismo estrecho contra intereses vinculados a la ocupación israelí.
La eficacia material del bloqueo somalí, no obstante, está condicionada por su limitada capacidad naval frente a la presencia de flotas occidentales en la zona. Sin embargo, el valor político de la declaración es innegable: el Gobierno de Somalia ha advertido que cualquier "intromisión externa" adicional derivará en contramedidas más severas en la gestión de sus aguas territoriales. Además, Somalia podría permitir que embarcaciones civiles dedicadas a la "piratería" asalten buques de carga vinculados a Israel. Por su parte, la Unión Africana y la Liga Árabe han expresado formalmente su "rechazo" a los movimientos secesionistas impulsados por intereses extranjeros, lo que otorga a Mogadiscio cierto respaldo diplomático frente a la estrategia de Israel de buscar aliados en enclaves estratégicos del litoral africano.
El sellado de Bab el-Mandeb para la flota israelí representa un nuevo golpe a la "libertad de navegación comercial", concepto que las potencias occidentales defienden de forma selectiva según sus intereses estratégicos. Al vincular el acceso a las rutas marítimas con el respeto a la integridad territorial, Somalia introduce un mecanismo de presión que afecta directamente a la cadena de suministros de Israel en el Indopacífico. Esta respuesta evidencia cómo los conflictos por la soberanía en el sur global están derivando en la militarización y el bloqueo de los principales puntos calientes de la economía capitalista internacional.