Trump anuncia que extiende la “tregua” en Líbano y presiona a Irán con un tercer portaaviones
El presidente de EEUU ordena disparar a matar en el Estrecho de Ormuz y refuerza el bloqueo naval; Israel espera "luz verde" para volver a atacar a Irán mientras destruye Líbano.
En una maniobra que combina la presión diplomática con el despliegue de fuerza bruta, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció otra "extensión de tres semanas" al llamado "alto el fuego" entre Israel y Líbano, que expiraba este domingo. El término es especialmente controvertido, no solo porque Israel no lo respete, sino porque los sionistas y el Gobierno libanés no están en guerra: es a Hezbollah y a la población civil libanesa a quien atacan los sionistas.
Simultáneamente, la tensión en la región se ha disparado con la llegada del portaaviones USS George HW Bush al Oriente Medio, sumándose al USS Gerald R Ford y al USS Abraham Lincoln, según ha informado Al Jazeera. Esta acumulación de potencia de fuego naval sostiene el asedio a los puertos iraníes bajo la denominada "Operación Furia Económica", una estrategia de bloqueo que Teherán exige levantar como condición previa para retomar cualquier negociación en Islamabad.
La postura de Washington se ha endurecido tras las órdenes de Trump de "disparar a matar" contra cualquier embarcación iraní que "intente colocar minas marinas" en el Estrecho de Ormuz. "Tengo todo el tiempo del mundo, pero Irán no; el reloj corre", publicó el mandatario en sus redes sociales, buscando el colapso económico del país. En esta línea, la fiscal Jeanine Pirro confirmó la incautación de dos petroleros, el M/T Majestic y el M/T Tifani, cargados con 1,9 millones de barriles de crudo iraní, bajo órdenes de captura emitidos por su oficina para "negar cualquier capacidad de beneficio" al Estado iraní.
Desde Tel Aviv, el ministro de Defensa, Israel Katz, subió el tono de las amenazas asegurando que las fuerzas israelíes esperan la "luz verde" de Estados Unidos para reanudar los ataques directos contra Irán. Katz afirmó que el objetivo es "destruir las instalaciones energéticas y eléctricas clave" y desmantelar la infraestructura económica para "devolver al país a la Edad de Piedra". Mientras tanto, en el sur de Líbano, la invasión terrestre iniciada en marzo continúa; las tropas israelíes permanecen desplegadas hasta el río Litani y destruyen aldeas a su paso, transformando pueblos en una "zona de amortiguamiento" con bombardeos, aplicando la receta de Gaza.
La respuesta de Teherán ha sido un mensaje de cohesión interna frente a los intentos de Washington por tratar de señalar supuestas divisiones en el Gobierno. El presidente Masoud Pezeshkian declaró que "no hay halcones ni moderados, todos son iraníes" alineados con el liderazgo del país. Por su parte, analistas como Rami Khouri, de la Universidad Americana de Beirut, advierten en Al Jazeera que el alto el fuego es "difícil de mantener" al haber excluido de la mesa a Irán y a Hezbollah, sujetos principales en la guerra que libran EEUU e Israel en Oriente Medio. Según Khouri, ambos intentan forzar un acuerdo que ignora la soberanía libanesa y la cuestión palestina, mientras la ONU advierte que el bloqueo y la guerra podrían empujar a 30 millones de personas más a la pobreza por la escasez de suministros básicos.